jueves, 18 de agosto de 2011

Neoliberalismo y cultura de la corrupción


Por Aurelio Suárez Montoya

El neoliberalismo tiene ideología. Más allá de los postulados económicos que lo guían en la presente globalización: el libre comercio, el libre flujo de capitales y las privatizaciones o la tasa de ganancia del capital invertido, como criterio superior; el neoliberalismo induce, para las decisiones de vida de las personas, valores que maximizan el interés individual como norma básica del progreso; la prioridad es ser competitivo y exitoso a toda costa. El neoliberalismo reemplazó, el desarrollo por el crecimiento; es decir, el bienestar común por la sumatoria de las bonanzas individuales, para los que puedan tenerlas.

Las políticas neoliberales se orientan a brindar oportunidades y no a garantizar derechos. Se engaña a la sociedad, en particular a los más débiles, con que el Estado sólo está obligado a facilitar la existencia de la oferta, dentro de las leyes del mercado, de la salud, la educación, la vivienda y los servicios públicos. Como los oferentes, a su vez, deben obtener provecho de estas actividades, el ingreso económico, al final, resulta determinante para la satisfacción de las necesidades de los ciudadanos.

El neoliberalismo está anclado al utilitarismo de Bentham que define lo “útil” como lo bueno. O lo dicho por otro: “No importa que el gato sea blanco o negro, el todo es que coma ratones”. Esto abre una Caja de Pandora: no hay límites para el lucro, se extiende a todos los negocios y se vuelve más cierto que nunca que el capitalismo “por el 100 por ciento pisotea todas las leyes humanas; con el 300 por ciento no hay crimen que no se atreva a cometer”. O como cree Miguel Nule: “La corrupción es inherente a la naturaleza humana”.

La podredumbre contemporánea no se circunscribe a la contratación pública, ni a la DIAN, la DNE, al “cartel de las EPS” o al Fosyga; es global. ¿No es lo mismo lo de Madoff, lo de Stanford o lo de Enron y Lehman Brothers? La periodista Michelle Malkin escribió en 2009 un éxito editorial, La cultura de la corrupción”, sobre “Obama y su grupo de defraudadores de impuestos, pícaros y compinches”.

López Michelsen aseveró que la corrupción empezó en Colombia con la llegada de la United Fruit Company; Turbay Ayala habló de contenerla “dentro de sus justas proporciones” y ahora, en tiempos del neoliberalismo, la ladronería sobre el erario se salió de madre. Si Santos quisiera acabar la corruptela empezaría por eliminar el caldo de cultivo de la nueva cepa: el modelo neoliberal. No apuntalarlo, como en realidad hace. He ahí la raíz de su inconsecuencia y lo infructuoso de su publicitada campaña moralizadora.

Bogotá, julio 11 de 2011.

jueves, 11 de agosto de 2011

Mejor que Aurelio ninguno

Libardo Gómez Sánchez, Diario del Huila, Neiva, agosto 8 de 2011
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Cuando los medios de comunicación informaron que en Bogotá el Polo había definido el nombre de su candidato a la Alcaldía de Bogotá, quienes tenemos el placer de conocerlo y de haber recibido sus enseñanzas en innumerables temas, pudimos continuar tranquilos con nuestra labor a sabiendas de que la capital de la república, la ciudad que congrega a todos los colombianos, porque allí todos tenemos algún pariente o algún paisano, quedará en inmejorables manos. Me imagino que con la alegría que lo caracteriza, adelantará la pedagógica labor de explicarle a los Bogotanos sus estudiadas y novedosas propuestas para el bienestar de sus habitantes y el desarrollo de la ciudad ya que no es hombre de copiar recetas o repetir la gastada monserga contra la corrupción que acostumbran los corruptos.
Por eso desde que fijó su residencia en Bogotá, hemos podido leer sus atinados análisis sobre la inconveniencia para el interés de los capitalinos de privatizar la ETB, el negociado para particulares que representa el servicio de transporte del Transmilleno, el deplorable manejo de las basuras y los contratos de aseo, y así una sucesión de estudios sobre temas cardinales de la vida en Bogotá que hoy le permiten referirse con propiedad a sus problemas y sus posibles soluciones: servicio de Metro por la Caracas para atacar en la yugular las deficiencias de movilidad, fortalecimiento de las empresas de servicios domiciliarios en manos públicas para aprovechar la acumulación de riqueza que generan los usuarios en su propio beneficio, obras públicas para ofrecer mucho empleo haciéndole el quite al corrupto sistema de Licitaciones que concentra la contratación en un par de contratistas, fortalecimiento de la red pública hospitalaria para obviar el peaje de las EPS y dedicar los recursos a la atención de la salud de los bogotanos, más comedores y recursos para la educación y seguridad, no solo con las autoridades policiales, sino con oportunidades para la gente.
Al hacer memoria de sus visitas al Huila para acompañar los reclamos de diversos sectores productivos de la región, especialmente del agro, la niña de sus ojos, inmediatamente me imaginé a miles de colombianos que lo empiezan a reconocer por sus apariciones en los medios, como el hombre que los advirtió sobre las implicaciones de los Tratados de Libre Comercio, le explicó a los cafeteros al detalle las causas de las crisis del café, esclareció entre mucho estudiante de economía, las diferencias entre el libre comercio y los beneficios de una política de defensa del mercado interno, convenció a los jarreadores de leche cruda de la necesidad de organizarse para defender su derecho a trabajar, pero principalmente de contribuir a la seguridad alimentaria de los niños de los sectores más pobres, en fin un sin número de temas en los que Aurelio por complicado que sea, lo hace digerible para el común de los mortales, haciendo gala de la humildad y profundidad que caracteriza a los verdaderos hombres de ciencia.
Esos cientos de hombres y mujeres de provincia que lo conocen y lo han visto acompañando sus jornadas de lucha por la preservación de sus derechos, deben iniciar una campaña nacional entre sus parientes, amigos, paisanos y potenciales electores para que Aurelio Suárez Montoya se convierta en la oportunidad que Colombia no ha tenido: un gobierno con un modelo diferente al ensayado y que hace agua en todo el mundo, el excluyente modelo neoliberal.
Mi hijo ya lo hizo, le envió un email a sus tíos donde les dice: tía Nata dile a Kike que hay que votar por Aurelio, mejor que Aurelio ninguno.

El epílogo de agro ingreso seguro

Jorge Enrique Robledo, Bogotá, 5 de agosto de 2011.
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Se acerca a su definitivo final el debate sobre Agro Ingreso Seguro (AIS), que se ha desarrollado sobre dos temas principales: la conveniencia del programa y la legalidad de las decisiones. Pocos no le dan veredicto político condenatorio a los fines de AIS, pues solo por ignorancia o astucia puede defenderse algo tan retardatario. Y si bien los procesos jurídicos no han concluido, van bastante mal para Andrés Felipe Arias.
Como lo expliqué en el debate en el Senado, Agro Ingreso Seguro nació torcido. Porque se presentó tras la falsedad de que impediría el desastre agrario del TLC con Estados Unidos y con un nombre calculado para engañar sobre una inexistente seguridad de ingresos, que el TLC deterioraría todavía más. Además, el día en que se votó la ley de AIS en el Senado, en nombre del Polo advertí que esos recursos se utilizarían para hacer clientelismo político y gremial, como en efecto ocurrió. Ese programa se usó para tomar escasos dineros públicos para el agro –apenas 100 mil subsidios al año y hay 2.680.000 predios rurales– y distribuirlos de manera muy concentrada, entre unos pocos magnates.
Aunque el uribismo más cerril la niegue, fue escandalosa la concentración de los recursos. En la línea de crédito –apenas unos 27 mil préstamos al año–, el 7% de los beneficiados se quedó con el 70% de la plata y 161 recibieron $416 mil millones, lo mismo que les tocó a 79 mil. En el Incentivo a la Capitalización Rural (ICR), 1.108 recibieron una suma igual a 75.338 ($321 mil millones) y en riego y drenaje a 107 les tocaron los mismos recursos que a 6.309 ($36.760 millones). Otros ejemplos: en créditos durante 2007, cuatro ingenios azucareros recibieron tres veces más que todo el Tolima y dos veces que Caldas; en Bolívar dos empresas se quedaron con el 73% del total y a un banquero le tocó el 30% de la plata del Meta.
Esta política plutocrática –que es la misma de Santos, aunque lo oculten– también la destapó el escándalo de Carimagua y un estudio de Uniandes y el Cega. Según este, en programas diferentes de AIS, entre 2000 y 2007, el 5% de los favorecidos se quedó con el 71% de los créditos redescontados, el 1% con el 64% de la cartera sustituta, el 1% con el 45% de las garantías del FAG y el 10% con el 72% del ICR, 33% del cual fue para los palmeros, cifras que los llevaron a concluir: “Estos apoyos están altamente concentrados por producto y aun por beneficiario”.
El más escandaloso de los favoritismos se dio en torno a los subsidios de riego, en verdad donaciones del ciento por ciento de lo recibido. Una familia recibió $6.985 millones, otra $2.973 millones y otra más $2.429 millones; ocho poderosas familias recibieron $20.597 millones. Para completar, 45 grandes propietarios rurales que le donaron $550 millones a Álvaro Uribe para su segunda campaña a la Presidencia recibieron de AIS $33.497 millones y diez que le aportaron $128 millones para el referendo de la reelección recibieron de AIS $16.549 millones. Esas fueron las verdaderas pirámides, concluí.
También demostré que la reglamentación y las decisiones de AIS las controló el Ministerio de Agricultura y no el IICA. Y puse en evidencia que la concentración de la plata era un objetivo del programa, en especial en el riego. A una finca le aprobaron cinco proyectos: Campo Grande 1, 2, 3, 4, y 5, luego ni siquiera intentaron ocultarla.
En cuanto a la legalidad o no de las actuaciones de los funcionarios –porque una cosa puede ser indeseable pero legal, o viceversa– en el debate pregunté por qué se usó de manera arbitraria el IICA, organismo de la OEA, tras la que intentaron escudarse los implicados, agregué que a mi juicio había por lo menos una violación de las normas cuando se revivió un proyecto de riego que había sido negado y les pedí a los órganos de la justicia que investigaran a fondo, como tiene que ser. Porque los congresistas no somos autoridades judiciales, la suficiente información nos resulta imposible de conseguir y el debido proceso es un criterio democrático irrenunciable.
Hasta donde van los procesos, no puede ser peor la situación de Andrés Felipe Arias. La Procuraduría lo condenó, la Contraloría le abrió proceso y le embargó sus bienes y la Fiscalía lo puso tras las rejas por peculado en beneficio de terceros y celebración indebida de contratos. Y son pocos, muy pocos, los que creen en los trinos de Álvaro Uribe que explican todo este caso como una persecución política.

sábado, 6 de agosto de 2011

Aurelio Suárez, el ’palo’ del Polo

Margarita Vidal, Revista Credencial, Bogotá, agosto 3 de 2011
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Muchos dicen que el Polo Democrático pasa por uno de sus más difíciles momentos. Sin embargo, Aurelio Suárez, fogueado hombre del Moir, asumió todo un reto: alcanzar la alcaldía de Bogotá para el partido de izquierda.
Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad de los Andes, donde vivió todo el movimiento estudiantil de los 70. Su amistad con Jorge Enrique Robledo lo llevó al Moir y luego al Polo, partido por el cual es el sorpresivo candidato a la Alcaldía de Bogotá. Su padre, antioqueño, un liberal gaitanista, llegó a ser un comerciante de alto vuelo: fue cofundador, junto con Jesús Mora y Bernardo Peláez, de Fenalco Antioquia. El éxito de sus negocios lo llevó a Bogotá donde participó en campañas partidistas y terminó siendo uno de los grandes importadores de una diversidad de productos que llegaban a grandes bodegas en la plaza de San Victorino donde él y otros colegas como Juan B. Escobar, Pepe Suárez y Fabio Gómez López, conformaron esa legendaria zona mayorista. También fundaron Fenalco-Bogotá. El candidato del Polo cuenta con ironía que esos prohombres preparaban minuciosamente las asambleas en el Club del Comercio, para ver cómo apretaban a los ministros, pero que "ahora se reúnen es para ver cómo les echan incienso", y ríe.
Bueno, entremos en materia. Con Carlos Gaviria ustedes obtienen lo que nadie había soñado jamás: dos millones seiscientos mil votos. ¿Cómo diablos dilapidan semejante capital político en rencillas internas, hasta la debacle actual?
 Al Polo llegaron sectores que venían de una izquierda estructurada, otros de una izquierda poco configurada y unos más, surgidos de lo que llamaban ’izquierda tradicional’. Como en todo partido en formación, surgieron contradicciones; entre ellas una muy fuerte y totalmente injusta: que Carlos Gaviria y otros sectores congeniaban con la lucha armada. El mismo Uribe hablaba de "un terrorista vestido de civil" en la campaña, sin nombrar a Gaviria pero todos sabíamos a quién se refería. Eso tuvo eco en algunos sectores del Polo, que empezaron a flaquear frente a los ataques que pretendían ligarlo a la lucha armada, pese a que los estatutos y el ideario de unidad del Polo la proscriben. Se tomaron argumentos traídos de afuera para desarrollar una lucha interna de poder y eso puso a un bando a la ofensiva y a otro a la defensiva.
¿Eso lo lideró Petro?
 Sí. En febrero de 2009, él escribió una columna en El Tiempo invitando a Samuel Moreno a "unirse contra los sectores que se hacen los de la vista gorda con las Farc", pero la Anapo no aceptó esa coalición. Eso se esgrimió como un argumento de lucha por el poder dentro del Polo, en cuyo congreso se determinó hacer una consulta abierta para elegir el candidato. Se ratifican la posición contra la lucha armada y la presidencia de Carlos Gaviria, a quien entonces se tacha de "presidente reeleccionista", para ponerlo, una vez más, contra la pared, con gran eco en los medios. Estos casos y otros ataques alimentaron un proceso de debilitamiento sistemático de Gaviria.
¿Siempre comandado por Petro?
 Sí, y algunos otros. Ya como candidato, Petro comienza a hacer una campaña alejada del Polo, con otras insignias y otras banderas y en repetidas ocasiones dice que él no rechazaría la posibilidad de acercarse a posiciones por fuera de la izquierda para fortalecer su "arco iris". Petro terminó repitiendo más o menos la misma votación que había sacado el Polo en 2010 para Congreso -alrededor de 1’250.000 votos- pero con él perdimos 1’100.000 votos frente a las presidenciales de 2006. Hay que recordar que, para hacerse con la candidatura, Petro había lanzado la consigna: "Todos contra Santos", que no aceptamos. Después de perder, Petro creyó que podía reclamar la presidencia del Polo y, sobretodo, imponerle al partido una agenda de colaboración con el gobierno de Santos. Inexplicable que alguien que un mes antes había lanzado semejante frase contra Santos, quisiera después ofrecerle colaboración en todos los temas.
¿Por qué, a pesar del escándalo de la contratación en Bogotá, el Polo se demoró tanto en condenar el hecho?
 La primera investigación importante la hacen Carlos Vicente de Roux, Petro y Avellaneda. Pero al final de las 170 páginas, dicen: "Estos hechos no son indicios para judicializar. De aquí no se deriva una prueba judicial". Usted entenderá que un partido tiene que guiarse en estos casos por el estado de derecho y esa es la posición de Carlos Gaviria y la mía. En febrero de este año la Dirección Nacional sacó una resolución, aprobada casi por unanimidad, que decía "De ser ciertos estos hechos, el partido se moverá acorde con las resoluciones judiciales, y quienes tengan problemas tendrán que responder por ellos".
Pero hay consenso en que el Polo ha debido ser más radical, porque su principal bandera es la transparencia y la lucha contra la corrupción...
 Un partido no se puede guiar por percepciones. En la audiencia de Iván Moreno en la Procuraduría le preguntaron a Petro si a él le constaba que hubo actos delictivos por parte de Iván Moreno y dijo que no. ¿Podría un partido, sin un elemento de certeza, prescindir de ese militante o de cualquier otro? No lo creo. Pero en el Polo nos hemos movido de acuerdo con el avance del proceso: se suspendió a Iván del partido, se le pidió la renuncia a Samuel y hemos dicho que acogeremos los fallos de la justicia.
La Dirección podría haber pedido a Samuel dar un paso al costado mientras se clarifica su situación y el Polo estaría en una mejor posición.
 Tenemos que pagar un costo político y lo he reconocido en la campaña. Lo que no podemos aceptar es que haya una especie de maña politiquera para tratar de extender la carga a todo el Polo, que es a lo que juegan muchos: que el Polo es corrupto y que el que no es corrupto es cómplice. El Polo fue arrinconado y tuvo que ponerse a la defensiva porque enfrentaba, por primera vez, un problema de esa naturaleza. ¿O es que todo el Partido de la ’U’ es corrupto porque la mayoría de los parlamentarios condenados o investigados por parapolítica son de su corriente? El Polo es el único partido que se mantiene en la oposición, está contra los tratados de libre comercio, quiere que el trabajo sea bien remunerado, le pone límites a los desmanes de la libre inversión, vela por el medio ambiente, contempla en sus programas a las minorías y se une con las luchas sociales.
Bueno, hablemos de sus propuestas para Bogotá.
 La primera es desarrollar políticas para contrarrestar las secuelas de las políticas de Santos sobre la ciudad. Una: la Ley de Sostenibilidad Fiscal; una reforma, por la puerta de atrás, del Régimen de Transferencias del sector central a los territorios. Aquí hay una limitante, entre ingresos y gastos, en las cuentas fiscales del Estado: con todas las concesiones que se le dan al gran capital, los ingresos se estabilizan sacrificando el gasto social.
También arremete contra los TLC.
 Porque constituyen la segunda -gravísima- gran medida de Santos. Digamos que los de Estados Unidos y Europa están medio estudiados, pero por debajo viene el tratado con Corea, un verdadero tiro de gracia para Bogotá, porque va a destruir su industria automotriz, así como todos los encadenamientos de esa industria. Dígame, Corea y Japón derrotaron a la Chrysler y a la Ford,¿no van a acabar con Colmotores?
También es muy fuerte su posición sobre el Plan de Desarrollo en cuanto a medidas urbanas.
 El Plan eliminó la necesidad de planes parciales aprobados por Planeación Distrital para el desarrollo de proyectos urbanísticos. Quedaron ’la mano invisible del mercado’ para suelos urbanos y los macro proyectos de vivienda por encima de las competencias municipales; y, por supuesto, la más afectada es Bogotá.
¿Cuál es el mayor problema que afronta este gobierno?
 Que el sistema de la salud estalló y no hay cómo resolverlo bajo el esquema de la Ley 100. La salud es un sistema que llaman en economía, de costos crecientes y, si aun así se le eliminan más clínicas y más hospitales, se vuelve más costoso porque la oferta de servicios es cada vez menor. Si a eso le agregan intermediarios financieros chupa-sangre, que extraen de la plata de la salud rentas privadas, el sistema tiene que colapsar. La salud puede ser el talón de Aquiles de Santos. Nosotros vamos a montar un modelo distinto de Salud.
¿En qué consiste su programa "Fase superior de los programas sociales del Polo"?
 Vamos tener la primera generación de jóvenes que se gradúan, de primero a once, sin haber pagado nada en su sistema de educación; pero a la matrícula, el transporte y el refrigerio añadiremos los textos para que la gente no tenga que comprarlos y evitar al máximo la deserción. Daremos uniformes, modestos por supuesto, porque los niños deben tener algo para ponerse.
¿Cuál es la solución al problema de transporte de Bogotá?
 La ciudad tiene que orientar toda su política de movilidad a tener un metro que sea público, no privado, ni por concesión. Subsidiado y por la Caracas, que es el eje troncal. Será un metro subterráneo, porque otro de los defectos de Transmilenio es su vulnerabilidad. No digo que hay que acabar con Transmilenio sino que tiene que ser un complemento del Metro. Por otra parte, hay que abaratar ese transporte que hoy es el más caro de América Latina. Hay que hacer una organización de vías y de recorridos y una racionalización de las rutas. Por otra parte, si les pagamos a destajo a los choferes, la guerra del centavo es inevitable. Hay que organizar los paraderos, tener un sistema de policía de tráfico especializada y crear grupos ciudadanos en el manejo del tráfico peatonal. Tenemos que sincronizar semáforos y racionalizar todo lo que contribuye al caos de la movilidad.

’El Polo merece otra oportunidad’: candidato Aurelio Suárez

Entrevista de Yesid Lancheros, El Tiempo, Bogotá, julio 21 de 2011

El candidato de ese partido a la Alcaldía asegura que no todo es malo.
Aurelio Suárez Montoya puede sonar a desconocido para un grueso sector de la opinión pública, pero ahora su nombre estará en boca de todos, pues será el candidato del Polo a la Alcaldía de Bogotá.
Suárez Montoya, un académico y analista riguroso -visto como un hermano por el senador Jorge Enrique Robledo- cuenta que su nombre fue propuesto por el ex candidato presidencial Carlos Gaviria.

http://bit.ly/qzei2s AURELIO SUAREZ por los barrios de Bogotá

¿No es suicida ser el candidato del Polo a la Alcaldía?
No desconozco los costos que el Polo tiene que asumir. Pero estamos hablando de una fuerza poderosa en Bogotá, con tres representantes a la Cámara, 10 curules en el Concejo, 50 ediles y 70 mil votantes en una consulta interna. Es el partido que ha desarrollado una nueva ruta de política social en este país. El Polo no es solo cosas malas.

Pero esos logros, al parecer, han quedado borrados por los efectos del ’carrusel de la contratación’...
Quedan borrados en una franja de la opinión, pero le pregunto si están borrados en el sur profundo, en los niños de Ciudad Bolívar, que van más a los colegios a alimentarse que a estudiar. Colombia es uno de los seis países más desiguales del mundo y Bogotá es una de las tres ciudades más desiguales de Colombia, después de Montería y Medellín. Esa es la realidad.

¿En qué se equivocó el Polo en la Alcaldía de Samuel Moreno?
Esta es una crisis multipartidista: Cambio Radical tiene sus cuotas, ’la U’, los liberales y los conservadores. Se pueden contar, con los dedos de la mano, los miembros del Polo que están implicados en esas investigaciones del ’carrusel’. El Polo jamás les dio un cheque en blanco a los Moreno. Ojalá puedan defenderse.

¿Están pidiendo entonces una tercera oportunidad?
Sí. Aquí, hay candidatos que quieren desmontar nuestra política social.

¿Cuáles son sus apuestas?
Apostaré por la profundización de las políticas sociales. También hay que alistar un paquete de medidas para contrarrestar los efectos de las políticas del Gobierno Santos. Por ejemplo, ¿cuáles van a ser los efectos del Tratado de Libre Comercio con Corea sobre la industria bogotana, ya que se va a destruir nuestra industria automotriz?

¿Por qué Enrique Peñalosa no debería ser alcalde de Bogotá?
Nunca segundas partes han sido buenas. Eso le pasó al segundo gobierno de Mockus, al segundo mandato de Uribe... Y es imposible que Peñalosa se presente sin pedirle perdón a la ciudad por TransMilenio, y no solo por las losas. Puedo demostrar que ese contrato es el más leonino contra el erario de toda la historia.

¿Y qué piensa de Petro?
Está organizando un movimiento que se llama Progresistas y todo el mundo sabe que el progresismo es una vertiente liberal y, por tanto, es una tendencia dentro del establecimiento. Lo veo ahí, muy acomodado en lo neoliberal.

¿Qué plantea en movilidad y seguridad, dos temas clave?
Hay que revisar el Sistema Integrado de Transporte Público, pues los usuarios nunca fueron consultados. Frente al metro, soy un fanático del sistema y envidio cuando 6 millones de mexicanos viajan diariamente, pagando 25 centavos de dólar, para moverse por la ciudad más extendida del planeta. El metro debe ser público, subsidiado y por la Caracas. Frente a la inseguridad, la pérdida del ingreso, el empobrecimiento y la desigualdad son un caldo de cultivo para la violencia. Y esto no lo digo yo, sino estudios de Joseph Stiglitz (Premio Nobel de Economía) sobre esa relación. Eso hay que evaluarlo.

¿Siente que puede ganar?
El Polo tiene una gran ventaja en esta campaña y es que su programa es diferente de todos los demás.

¿Quién es Aurelio Suárez?
Experto en asuntos agrarios y económicos, es ingeniero industrial de la U. de los Andes y miembro de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas. Ha sido diputado y candidato a la gobernación de Risaralda. Siempre ha sido del Moir. El senador Jorge Robledo, su amigo de mil batallas, ha dicho: "Muchos colombianos son tan honrados y pulcros como Aurelio Suárez, pero no más que él".