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Cuando los medios de comunicación informaron que en Bogotá el Polo había definido el nombre de su candidato a la Alcaldía de Bogotá, quienes tenemos el placer de conocerlo y de haber recibido sus enseñanzas en innumerables temas, pudimos continuar tranquilos con nuestra labor a sabiendas de que la capital de la república, la ciudad que congrega a todos los colombianos, porque allí todos tenemos algún pariente o algún paisano, quedará en inmejorables manos. Me imagino que con la alegría que lo caracteriza, adelantará la pedagógica labor de explicarle a los Bogotanos sus estudiadas y novedosas propuestas para el bienestar de sus habitantes y el desarrollo de la ciudad ya que no es hombre de copiar recetas o repetir la gastada monserga contra la corrupción que acostumbran los corruptos.
Por eso desde que fijó su residencia en Bogotá, hemos podido leer sus atinados análisis sobre la inconveniencia para el interés de los capitalinos de privatizar la ETB, el negociado para particulares que representa el servicio de transporte del Transmilleno, el deplorable manejo de las basuras y los contratos de aseo, y así una sucesión de estudios sobre temas cardinales de la vida en Bogotá que hoy le permiten referirse con propiedad a sus problemas y sus posibles soluciones: servicio de Metro por la Caracas para atacar en la yugular las deficiencias de movilidad, fortalecimiento de las empresas de servicios domiciliarios en manos públicas para aprovechar la acumulación de riqueza que generan los usuarios en su propio beneficio, obras públicas para ofrecer mucho empleo haciéndole el quite al corrupto sistema de Licitaciones que concentra la contratación en un par de contratistas, fortalecimiento de la red pública hospitalaria para obviar el peaje de las EPS y dedicar los recursos a la atención de la salud de los bogotanos, más comedores y recursos para la educación y seguridad, no solo con las autoridades policiales, sino con oportunidades para la gente.
Al hacer memoria de sus visitas al Huila para acompañar los reclamos de diversos sectores productivos de la región, especialmente del agro, la niña de sus ojos, inmediatamente me imaginé a miles de colombianos que lo empiezan a reconocer por sus apariciones en los medios, como el hombre que los advirtió sobre las implicaciones de los Tratados de Libre Comercio, le explicó a los cafeteros al detalle las causas de las crisis del café, esclareció entre mucho estudiante de economía, las diferencias entre el libre comercio y los beneficios de una política de defensa del mercado interno, convenció a los jarreadores de leche cruda de la necesidad de organizarse para defender su derecho a trabajar, pero principalmente de contribuir a la seguridad alimentaria de los niños de los sectores más pobres, en fin un sin número de temas en los que Aurelio por complicado que sea, lo hace digerible para el común de los mortales, haciendo gala de la humildad y profundidad que caracteriza a los verdaderos hombres de ciencia.
Esos cientos de hombres y mujeres de provincia que lo conocen y lo han visto acompañando sus jornadas de lucha por la preservación de sus derechos, deben iniciar una campaña nacional entre sus parientes, amigos, paisanos y potenciales electores para que Aurelio Suárez Montoya se convierta en la oportunidad que Colombia no ha tenido: un gobierno con un modelo diferente al ensayado y que hace agua en todo el mundo, el excluyente modelo neoliberal.
Mi hijo ya lo hizo, le envió un email a sus tíos donde les dice: tía Nata dile a Kike que hay que votar por Aurelio, mejor que Aurelio ninguno.
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