Margarita Vidal, Revista Credencial, Bogotá, agosto 3 de 2011
------------------------------------------
Muchos dicen que el Polo Democrático pasa por uno de sus más difíciles momentos. Sin embargo, Aurelio Suárez, fogueado hombre del Moir, asumió todo un reto: alcanzar la alcaldía de Bogotá para el partido de izquierda.
Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad de los Andes, donde vivió todo el movimiento estudiantil de los 70. Su amistad con Jorge Enrique Robledo lo llevó al Moir y luego al Polo, partido por el cual es el sorpresivo candidato a la Alcaldía de Bogotá. Su padre, antioqueño, un liberal gaitanista, llegó a ser un comerciante de alto vuelo: fue cofundador, junto con Jesús Mora y Bernardo Peláez, de Fenalco Antioquia. El éxito de sus negocios lo llevó a Bogotá donde participó en campañas partidistas y terminó siendo uno de los grandes importadores de una diversidad de productos que llegaban a grandes bodegas en la plaza de San Victorino donde él y otros colegas como Juan B. Escobar, Pepe Suárez y Fabio Gómez López, conformaron esa legendaria zona mayorista. También fundaron Fenalco-Bogotá. El candidato del Polo cuenta con ironía que esos prohombres preparaban minuciosamente las asambleas en el Club del Comercio, para ver cómo apretaban a los ministros, pero que "ahora se reúnen es para ver cómo les echan incienso", y ríe.
Bueno, entremos en materia. Con Carlos Gaviria ustedes obtienen lo que nadie había soñado jamás: dos millones seiscientos mil votos. ¿Cómo diablos dilapidan semejante capital político en rencillas internas, hasta la debacle actual?
Al Polo llegaron sectores que venían de una izquierda estructurada, otros de una izquierda poco configurada y unos más, surgidos de lo que llamaban ’izquierda tradicional’. Como en todo partido en formación, surgieron contradicciones; entre ellas una muy fuerte y totalmente injusta: que Carlos Gaviria y otros sectores congeniaban con la lucha armada. El mismo Uribe hablaba de "un terrorista vestido de civil" en la campaña, sin nombrar a Gaviria pero todos sabíamos a quién se refería. Eso tuvo eco en algunos sectores del Polo, que empezaron a flaquear frente a los ataques que pretendían ligarlo a la lucha armada, pese a que los estatutos y el ideario de unidad del Polo la proscriben. Se tomaron argumentos traídos de afuera para desarrollar una lucha interna de poder y eso puso a un bando a la ofensiva y a otro a la defensiva.¿Eso lo lideró Petro?
Sí. En febrero de 2009, él escribió una columna en El Tiempo invitando a Samuel Moreno a "unirse contra los sectores que se hacen los de la vista gorda con las Farc", pero la Anapo no aceptó esa coalición. Eso se esgrimió como un argumento de lucha por el poder dentro del Polo, en cuyo congreso se determinó hacer una consulta abierta para elegir el candidato. Se ratifican la posición contra la lucha armada y la presidencia de Carlos Gaviria, a quien entonces se tacha de "presidente reeleccionista", para ponerlo, una vez más, contra la pared, con gran eco en los medios. Estos casos y otros ataques alimentaron un proceso de debilitamiento sistemático de Gaviria.¿Siempre comandado por Petro?
Sí, y algunos otros. Ya como candidato, Petro comienza a hacer una campaña alejada del Polo, con otras insignias y otras banderas y en repetidas ocasiones dice que él no rechazaría la posibilidad de acercarse a posiciones por fuera de la izquierda para fortalecer su "arco iris". Petro terminó repitiendo más o menos la misma votación que había sacado el Polo en 2010 para Congreso -alrededor de 1’250.000 votos- pero con él perdimos 1’100.000 votos frente a las presidenciales de 2006. Hay que recordar que, para hacerse con la candidatura, Petro había lanzado la consigna: "Todos contra Santos", que no aceptamos. Después de perder, Petro creyó que podía reclamar la presidencia del Polo y, sobretodo, imponerle al partido una agenda de colaboración con el gobierno de Santos. Inexplicable que alguien que un mes antes había lanzado semejante frase contra Santos, quisiera después ofrecerle colaboración en todos los temas.¿Por qué, a pesar del escándalo de la contratación en Bogotá, el Polo se demoró tanto en condenar el hecho?
La primera investigación importante la hacen Carlos Vicente de Roux, Petro y Avellaneda. Pero al final de las 170 páginas, dicen: "Estos hechos no son indicios para judicializar. De aquí no se deriva una prueba judicial". Usted entenderá que un partido tiene que guiarse en estos casos por el estado de derecho y esa es la posición de Carlos Gaviria y la mía. En febrero de este año la Dirección Nacional sacó una resolución, aprobada casi por unanimidad, que decía "De ser ciertos estos hechos, el partido se moverá acorde con las resoluciones judiciales, y quienes tengan problemas tendrán que responder por ellos".Pero hay consenso en que el Polo ha debido ser más radical, porque su principal bandera es la transparencia y la lucha contra la corrupción...
Un partido no se puede guiar por percepciones. En la audiencia de Iván Moreno en la Procuraduría le preguntaron a Petro si a él le constaba que hubo actos delictivos por parte de Iván Moreno y dijo que no. ¿Podría un partido, sin un elemento de certeza, prescindir de ese militante o de cualquier otro? No lo creo. Pero en el Polo nos hemos movido de acuerdo con el avance del proceso: se suspendió a Iván del partido, se le pidió la renuncia a Samuel y hemos dicho que acogeremos los fallos de la justicia.La Dirección podría haber pedido a Samuel dar un paso al costado mientras se clarifica su situación y el Polo estaría en una mejor posición.
Tenemos que pagar un costo político y lo he reconocido en la campaña. Lo que no podemos aceptar es que haya una especie de maña politiquera para tratar de extender la carga a todo el Polo, que es a lo que juegan muchos: que el Polo es corrupto y que el que no es corrupto es cómplice. El Polo fue arrinconado y tuvo que ponerse a la defensiva porque enfrentaba, por primera vez, un problema de esa naturaleza. ¿O es que todo el Partido de la ’U’ es corrupto porque la mayoría de los parlamentarios condenados o investigados por parapolítica son de su corriente? El Polo es el único partido que se mantiene en la oposición, está contra los tratados de libre comercio, quiere que el trabajo sea bien remunerado, le pone límites a los desmanes de la libre inversión, vela por el medio ambiente, contempla en sus programas a las minorías y se une con las luchas sociales.Bueno, hablemos de sus propuestas para Bogotá.
La primera es desarrollar políticas para contrarrestar las secuelas de las políticas de Santos sobre la ciudad. Una: la Ley de Sostenibilidad Fiscal; una reforma, por la puerta de atrás, del Régimen de Transferencias del sector central a los territorios. Aquí hay una limitante, entre ingresos y gastos, en las cuentas fiscales del Estado: con todas las concesiones que se le dan al gran capital, los ingresos se estabilizan sacrificando el gasto social.También arremete contra los TLC.
Porque constituyen la segunda -gravísima- gran medida de Santos. Digamos que los de Estados Unidos y Europa están medio estudiados, pero por debajo viene el tratado con Corea, un verdadero tiro de gracia para Bogotá, porque va a destruir su industria automotriz, así como todos los encadenamientos de esa industria. Dígame, Corea y Japón derrotaron a la Chrysler y a la Ford,¿no van a acabar con Colmotores?También es muy fuerte su posición sobre el Plan de Desarrollo en cuanto a medidas urbanas.
El Plan eliminó la necesidad de planes parciales aprobados por Planeación Distrital para el desarrollo de proyectos urbanísticos. Quedaron ’la mano invisible del mercado’ para suelos urbanos y los macro proyectos de vivienda por encima de las competencias municipales; y, por supuesto, la más afectada es Bogotá.¿Cuál es el mayor problema que afronta este gobierno?
Que el sistema de la salud estalló y no hay cómo resolverlo bajo el esquema de la Ley 100. La salud es un sistema que llaman en economía, de costos crecientes y, si aun así se le eliminan más clínicas y más hospitales, se vuelve más costoso porque la oferta de servicios es cada vez menor. Si a eso le agregan intermediarios financieros chupa-sangre, que extraen de la plata de la salud rentas privadas, el sistema tiene que colapsar. La salud puede ser el talón de Aquiles de Santos. Nosotros vamos a montar un modelo distinto de Salud.¿En qué consiste su programa "Fase superior de los programas sociales del Polo"?
Vamos tener la primera generación de jóvenes que se gradúan, de primero a once, sin haber pagado nada en su sistema de educación; pero a la matrícula, el transporte y el refrigerio añadiremos los textos para que la gente no tenga que comprarlos y evitar al máximo la deserción. Daremos uniformes, modestos por supuesto, porque los niños deben tener algo para ponerse.¿Cuál es la solución al problema de transporte de Bogotá?
La ciudad tiene que orientar toda su política de movilidad a tener un metro que sea público, no privado, ni por concesión. Subsidiado y por la Caracas, que es el eje troncal. Será un metro subterráneo, porque otro de los defectos de Transmilenio es su vulnerabilidad. No digo que hay que acabar con Transmilenio sino que tiene que ser un complemento del Metro. Por otra parte, hay que abaratar ese transporte que hoy es el más caro de América Latina. Hay que hacer una organización de vías y de recorridos y una racionalización de las rutas. Por otra parte, si les pagamos a destajo a los choferes, la guerra del centavo es inevitable. Hay que organizar los paraderos, tener un sistema de policía de tráfico especializada y crear grupos ciudadanos en el manejo del tráfico peatonal. Tenemos que sincronizar semáforos y racionalizar todo lo que contribuye al caos de la movilidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario