miércoles, 26 de octubre de 2011

La oposición merece una oportunidad

Libardo Gómez Sánchez, Diario del Huila, Neiva, octubre 24 de 2011
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Neiva al igual que el resto del país, se hunde en el fango de la pobreza que dispara los índices de delincuencia y drogadicción, los pocos que disponen de unos ingresos decentes tratan de refugiarse en condominios acordonados por alambre de púas y custodiados por guardas privados de seguridad, sin embargo su tránsito cotidiano por los diferentes lugares de la ciudad los expone al asalto de los raponeros o al atraco a mano armada, al abrumador encuentro con la indigencia intoxicada con la botella de pegante, al solícito ofrecimiento de la prostitución infantil, en fin, es inevitable toparse con las innumerables lacras que la miseria genera en la sociedad.
 
Contra toda evidencia, quienes se han perpetuado en la conducción de la nación insisten en aplicar los mismos remedios a males que se salieron de madre, para ello falsean la realidad y presentan el éxito de unos pocos como el de todos: el enorme crecimiento de las utilidades del sector financiero, como un avance de la sociedad; los balances de las EPS como logros de la atención en salud; el TLC para los negocios de la multinacionales como la panacea a los males del país; la reforma privatizadora de la educación superior como una oportunidad para los sectores populares; la explotación minera a cielo abierto, que arrasa con todo, como una actividad protectora del medio ambiente, entre muchas otras falacias que pregonan a los cuatro vientos.
 
Las mayorías no creen en nada ni en nadie, pero los más pobres continúan acudiendo esperanzados a las urnas por la promesa que periódicamente les hacen los politiqueros de siempre o afanados por recibir el día alguna migaja de las que reparten los desfalcadores del erario, sus penurias son tan urgentes que resulta ingenuo esperar que mediten el voto, sin embargo existe una franja de colombianos que se revientan a diario en múltiples actividades, procurándose de manera honrada el sustento de sus familias, que no viven de los políticos, pero que sufren sus decisiones y a pesar de ello no expresan su inconformidad eligiendo, sino paradójicamente absteniéndose con lo que facilitan la perpetuidad de los mismos; estos podrían provocar un cambio sustancial en los resultados si participaran de manera independiente: “ los pueblos cambian cuando deciden cambiar a sus dirigentes”.
 
Es hora de permitirle a las nuevas concepciones desarrollar sus propuestas: proteger a los sectores de la economía que forman la base material de nuestra riqueza y generan trabajo para la gente; fortalecer la red pública hospitalaria dedicando la totalidad de los recursos a atender a los pacientes, eliminando las utilidades de las EPS; garantizar la gratuidad de la educación hasta el grado 11, proveyendo alimento, transporte, textos y uniformes a quienes los necesiten , mejorando las condiciones locativas de los colegios y la capacitación de los docentes; mantener el carácter público de las empresas de servicios domiciliarios, pero con administraciones libres de los compromisos burocráticos; regular la presencia del capital extranjero, de tal manera que no afecte los esfuerzos empresariales criollos, con gabelas que los ponen en condiciones ventajosas y constriñen el crecimiento de las empresas nacionales, estas son algunas de las propuestas de quienes nos oponemos a las políticas de la “Unidad Nacional” y que merecen una oportunidad .

jueves, 20 de octubre de 2011

Privatizar a Ebsa traerá como consecuencia el deterioro del servicio, anticipa Robledo

Oficina de Prensa Senador Jorge Enrique Robledo, Bogotá, 19 de octubre de 2011.
----- Privatizar la Ebsa acarreará graves perjuicios a los boyacenses. La enajenación inevitablemente rebajará la calidad del servicio e incrementará las tarifas. Debe ser el Estado el que garantice la provisión de la energía eléctrica en Boyacá.

Privatizar a Ebsa, como lo tiene decidido el gobierno nacional, le acarreará graves perjuicios a la ciudadanía boyacense, empezando por el alza de las tarifas de energía y por el deterioro del servicio en las zonas rurales más alejadas, sostuvo hoy en la Comisión Quinta el senador Jorge Enrique Robledo.

Cuando el gobierno impone a la brava la utilidad privada como el aspecto medular de los servicios públicos, surgirá siempre en forma inevitable una contradicción que se resuelve en contra del usuario. Para poder sacar mayor ganancia, el monopolio se ve obligado inexorablemente a incrementar las tarifas y a rebajar la calidad. En este caso particular, explicó Robledo, al consorcio que resulte beneficiado con la venta de Ebsa no le va a resultar rentable prestar el servicio de energía ni en las áreas pobres ni en las regiones alejadas. “Más costoso les sale incluso llevar hasta las casas las facturas y hacerles el mantenimiento a los transformadores”.

El que sea el Estado y no el monopolio particular el que intervenga en los servicios públicos se vuelve indispensable en cualquier sociedad para que puedan llegar a toda la población, concluyó el senador del Polo Democrático.

El sectarismo y la persecución de CM& contra el Polo lo llevan a alcahuetear corruptelas

Jorge Enrique Robledo, Senador de la República, Bogotá, octubre 18 de 2011


Doctor
Yamid Amat
Director Noticiero CM&
Bogotá

Ref. El sectarismo y la persecución de CM& contra el Polo lo llevan a alcahuetear corruptelas.

Cordial saludo:

En el 1, 2 y 3 del pasado viernes, CM& volvió a lanzar infundios contra el Polo Democrático Alternativo y Aurelio Suárez, su candidato a la Alcaldía de Bogotá, con el propósito de desacreditarlos. Que CM& tergiverse los hechos para desprestigiar al Polo no constituye una novedad. Pero esta agresión auspicia una corruptela.

La Constitución y la ley, así como la ética, prohíben la doble militancia, es decir, pertenecer, al mismo tiempo, a dos organizaciones políticas diferentes (ver pruebas:http://bit.ly/qGXmv0). CM& sabe que está probado que Guillermo Asprilla es dirigente del grupo de Gustavo Petro, razón por la cual violó la ley cuando se posesionó como concejal del Polo en Bogotá. Y CM&, en vez de contar la verdad, la oculta y al mismo tiempo alcahuetea que despojen al Polo de una curul que le pertenece y, como si fuera poco, difama a Aurelio Suárez, un colombiano tan respetable como el que más.

CM&, además, no mostró la respuesta que Aurelio Suárez le dio a uno de sus reporteros cuando le preguntó sobre este caso y respondió: la doble militancia constituye un acto de corrupción. Hasta el más novato de los estudiantes de comunicación puede explicarle a CM& que es un deber ético del periodismo dar las versiones de las partes en una noticia.

La actitud de CM& contra el Polo, además de antidemocrática por excelencia, viola la Ley 130 de 1994, que ordena que la información sea plural, objetiva e imparcial.

El sistemático maltrato de CM& al Polo podría servir en las escuelas de comunicación para enseñar, por ejemplo negativo, cómo no hacer buen periodismo, porque antes que informar a sus televidentes, los desinforma y manipula. Y no es porque usted no pueda ser partidario de las fuerzas reaccionarias que tanto daño le hacen a Colombia, sino porque los juicios de los directores de los medios, o los prejuicios, en este caso, no deben disfrazarse de noticias, y menos tras unas caras graciosas.

A ningún colombiano ilustrado se le escapa que la persecución de CM& contra el Polo hace parte de las mismas viejas concepciones que siempre han perseguido a la izquierda democrática en Colombia con el propósito de liquidarla o de hacer que traicione su pensamiento, objetivos que les fracasarán con el Polo Democrático Alternativo.

Atentamente,
Jorge Enrique Robledo
Senador de la República

sábado, 15 de octubre de 2011

TLC con Estados Unidos: lo peor para Colombia en 192 Años

Jorge Enrique Robledo, Bogotá, 14 de octubre de 2011.


El TLC con Estados Unidos es lo más malo que le ha ocurrido a Colombia luego de la Independencia de España, el 7 de agosto de 1819. Porque lleva las relaciones entre los dos países a unas muy parecidas a las que tuvo la Nueva Granada con la Corona española, le arrebata al país toda posibilidad de resolver sus graves problemas económicos, sociales y políticos, condenándolo, mientras dure el Tratado, a la pérdida de la soberanía, el atraso científico y productivo, la desnacionalización económica, la concentración de la riqueza, el maltrato laboral y ambiental, la corrupción, el desempleo y la pobreza. Ganarán, sí, los pocos colombianos que logren separar su suerte personal de la de la nación, al conectar sus intereses con los de las trasnacionales que avasallan a Colombia.

El Tratado tiene 23 capítulos y 1.300 páginas que reglamentan en detalle toda la economía colombiana: exportaciones e importaciones, agro, industria y servicios, inversiones extranjeras, sector financiero, telecomunicaciones, propiedad intelectual, compras públicas, asuntos culturales, laborales, ambientales y sanitarios, en fin, todo. Ninguna norma nacional podrá contener nada que contradiga su texto, pues este equivale a la Constitución económica de Colombia. El TLC, además, no podrá modificarse sin permiso de Estados Unidos y su derogatoria unilateral por parte de Colombia, que puede darse, tendría que obligar a las trasnacionales a soltar la presa.

Los TLC están montados sobre mentiras. No es cierto que para venderle a Estados Unidos haya que tener un TLC con ese país: nadie en Europa lo tiene, ni China, ni Japón, ni Brasil. También es falso que a los países los desarrollen los extranjeros, y más si solo invierten cuando les garantizan monopolios y materias primas, impuestos y mano de obra baratos. Tampoco es verdad que los estadounidenses desmontarán sus descomunales subsidios industriales y agrarios. Y es falaz afirmar que a Colombia se le impone lo que hicieron norteamericanos, europeos y japoneses para desarrollarse. Por el contrario. El TLC le quita los principales instrumentos que esas naciones usaron para construir sus economías.

Colombia no negoció un TLC con Estados Unidos. Los llamados “negociadores” fueron un grupito de “hombres sí”, a cuyo director, el ministro de Comercio, no le dio vergüenza salir del cargo para irse a Washington a un puesto en el Banco Mundial. Que todos los TLC de América sean iguales obedece a que las trasnacionales le indican a la Casa Blanca cuáles son sus intereses y esta se los convierte en tratados. Las diferencias se limitan a establecer el plazo en el que la industria y el agro de los países víctimas perderán toda protección, es decir, a darles orden a las quiebras: quiénes en el primer año, quiénes en el quinto y quiénes el décimo, que suele ser la desprotección más tardía.

El libre comercio no va a empezar en Colombia con los TLC. Lo inició César Gaviria y avanzó en los gobiernos siguientes. Lo nuevo es que buscan profundizarlo y hacerlo irreversible. Y dos décadas de ruina y retrocesos industriales y agropecuarios por las mayores importaciones, de desempleo y pobreza, al igual que de unas exportaciones limitadas a los mismos productos agropecuarios y mineros de siempre, muestran la falacia de los pajaritos de oro que pintan con el TLC con Estados Unidos, a cuyos daños se sumarán los tratados con Canadá, la Unión Europea y Corea.

Si este TLC era malísimo en 2006, cuando se negoció, ahora es peor. Primero, por la grave crisis estadounidense y mundial. Y segundo, porque la revaluación ha disminuido en 20% la competitividad nacional, revaluación que tiene como causa principal que Estados Unidos reducirá las importaciones y aumentará las exportaciones como sea, incluso imprimiendo dólares sin parar, en algo así como una gran falsificación de moneda.

Las privatizaciones son parte del libre comercio. Por eso Santos no desmonta el sistema de las EPS, estrangula financieramente a las universidades públicas y busca legalizar el lucro en la educación, negocio impuesto por el capítulo de inversiones del TLC con Estados Unidos. Y otra vez se demostró, esta vez con Obama y sobre el caso de los crímenes contra los sindicalistas colombianos, que Washington permuta negocios por derechos humanos (Libro “El TLC recoloniza a Colombia” en http://bit.ly/jho8XW).

miércoles, 12 de octubre de 2011

Privatización y universidades con ánimo de lucro siguen en el proyecto de Santos

Oficina de Prensa Senador Jorge Enrique Robledo Bogotá, 11 de octubre de 2011
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La reforma permite crear universidades de economía mixta y convierte el Fondo de Desarrollo en una sociedad anónima. TLC autoriza inversión extranjera y ganancias en educación superior. Empeora la crisis financiera de universidades públicas. Se lesiona la autonomía universitaria y se fortalece le negocio financiero.

El senador Jorge Enrique Robledo afirmó que el presidente Santos falta a la verdad porque en su reforma a la educación superior no eliminó el ánimo de lucro ni la privatización.

Robledo explicó que la propuesta del gobierno crea las instituciones de economía mixta en la educación superior, es decir, empresas que se rigen por el derecho privado con el propósito de hacer ganancias. Incluso puede ser peor, porque universidades públicas pueden terminar convertidas en mixtas.

La reforma también transforma el Fondo de Desarrollo de la Educación Superior, entidad encargada de estructurar los proyectos para la expansión y mejoramiento de la calidad de la educación, en una sociedad anónima de economía mixta.

El presidente Santos también oculta que el capítulo de inversiones del TLC con Estados Unidos autoriza las universidades con ánimo de lucro y que el del comercio transfronterizo de servicios autoriza a los norteamericanos a prestar, desde Estados Unidos, servicios educativos virtuales, inversiones que se harán buscando el lucro, señaló el congresista del Polo.

El parlamentario agregó que la reforma empeora la crisis financiera de las universidades públicas, porque las cargas que les impone son muy superiores a los recursos que se les trasladan. Y rechazó que los créditos financieros sean el principal instrumento para que los jóvenes accedan a la educación superior.

También afirmó que la propuesta lesiona la autonomía universitaria y atenta contra la participación democrática de los estamentos básicos, porque define cómo y qué se debe enseñar y mantiene en los órganos de dirección a personas ajenas a la universidad.

Robledo respaldó el programa mínimo de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, MANE, y su decisión de convocar a un paro nacional universitario.

miércoles, 5 de octubre de 2011

AURELIO SUAREZ en entrevista: "No soy un masoquista de la Política"

Cecilia Orozco Tascón / Especial para El Espectador, Bogotá, octubre 2 de 2011
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A pesar de que se le reconoce como uno de los mejores participantes de la campaña. Habla sin pelos en la lengua de la cuenta de cobro que le están pasando por culpa de la administración Moreno.
Cecilia Orozco Tascón.- Le tocó la tragedia de ser el candidato del Polo en el peor momento histórico de su partido ¿Cómo enfrenta política y emocionalmente esta situación?
Aurelio Suárez Montoya.- Políticamente no es tragedia. Éste es un encargo que como militante de varias décadas en la izquierda asumo con entereza. O ¿solo estamos para cuando todo esté color de rosa? Así la vida sería un fandango. Aquí apenas ha sido fácil para quienes se han alimentado de las mieles del poder nacional por siglos. Emocionalmente no me ha afectado porque estoy muy curtido en la vida. Tanto propios como extraños pueden dar fe del aplomo que he tenido en la campaña en donde tenemos un lema: nunca decir una mentira; si no se sabe algo, decir “no sé” y nunca alterarse.
C.O.T.- ¿Por qué aceptó ser candidato en condiciones tan desfavorables?
A.S.M.- Porque tengo el respaldo de un partido. Yo no reuní 200 amigos en un salón en el centro de Bogotá y les dije “quiero ser alcalde”. Este es un partido con tres representantes a la Cámara por Bogotá: Iván Cepeda, Germán Navas y Alba Luz Pinilla; cerca de 10 escaños en el Concejo, más de 50 ediles y 20 coordinadoras locales. Además tiene un gran aparato político, muchas organizaciones sociales y sindicales, una lista al Concejo con muchos y muy fuertes renglones y 180 aspirantes a las juntas locales. Por si fuera poco, cuenta con prestigio en muchos sectores por sus políticas sociales y si bien todo el mundo sabe de las circunstancias que rodean el caso de Samuel Moreno, el balance es mucho más positivo que negativo. Agréguele lo de Clara. En definitiva, no soy un masoquista de la política que deba inspirar compasión.
C.O.T.- ¿Qué responde cuando le piden decir un mea culpa partidista por la administración de Samuel Moreno?
A.S.M.- A mí no me pueden pedir un mea culpa porque no tengo responsabilidad personal por los hechos de la administración. El partido tiene una responsabilidad colectiva que ya ha expresado por distintos canales.
C.O.T.- Mucha gente opina que al Polo le faltó autocrítica y “pellizcarse” en materia de denuncias ¿Le atribuye a estos hechos el 1% de intención de voto en las encuestas?
A.S.M.- Las declaraciones que ha dado el Polo muestran que las contradicciones con Samuel Moreno fueron discutidas en su momento. Por ejemplo, en febrero se hizo explícita la decisión de someter a todos sus militantes al examen de los organismos competentes. Y en otros campos, varias veces aprobamos resoluciones contra la privatización de la ETB que la administración Moreno estaba promoviendo. O, por ejemplo, también discutimos que él no estaba gobernando con el partido. Una cosa es que las contradicciones se hayan ventilado y otra que por las contradicciones hubiera que llegar a un rompimiento. Ese rompimiento lo hicieron quienes tenían una agenda personal y no colectiva.
C.O.T.- ¿Piensa que Petro, a quien usted se refiere en la última parte de su respuesta, ha debido denunciar a Moreno pero permanecer en el Polo?
A.S.M.- Pienso que si hubiera tenido una agenda colectiva, habría actuado así.
C.O.T.- Si usted llegara a la alcaldía y encontrara evidencias de actos o decisiones del reciente pasado que no le parecieran transparentes que haría: ¿Los denunciaría públicamente? ¿Los denunciaría ante las autoridades judiciales pero no lo informaría a la opinión? O ¿los echaría para atrás silenciosamente?
A.S.M.- Actuaré de conformidad con las leyes y siempre con la incuestionable y reconocida conducta de defender los intereses de la población, de Bogotá y de Colombia. Ratifico que la izquierda es incompatible con la corrupción y el dolo. Los funcionarios deberán ser y parecer honestos y no debe haber sombra de duda sobre nadie.
C.O.T.- Además de actuar conforme a la ley, insisto: ¿denunciaría públicamente los casos de corrupción o no?
A.S.M.- Me he caracterizado por denunciar públicamente lo que he encontrado mal. Usted sabe y si no le cuento, que yo fui casi el primero que denuncié a los Nule en mis comentarios de prensa y también a Alma Mater. En una de mis columnas describí cómo los Nule y los Ríos Velilla se tomaron las empresas de servicios domiciliarios y los contratos públicos como fuente de liquidez para esos grupos. De la misma manera denuncié a las 12 familias dueñas de Transmilenio y lo que ha pasado con la Empresa de Energía en Bogotá. Y podría seguir con una lista casi interminable.
C.O.T.- ¿En qué fecha y en qué medio denunció las prácticas los Nule?
A.S.M.- En mayo de 2008, en el periódico La Tarde. (http://colombia.indymedia.org/news/...)
C.O.T.- Algunos medios han resaltado sus calidades profesionales pero ¿calculó que la crisis de imagen del partido iba a afectar tanto su candidatura?
A.S.M.- Mientras los demás candidatos llevan años en campaña, yo llevo 60 días, y era una persona conocida solo en espacios muy específicos de Bogotá. Se sabe que en las candidaturas ser conocido tiene gran importancia pero en un plazo muy corto hemos superado todas las expectativas y faltan 30 días, que en el esquema de mi campaña es bastante tiempo. Con decirle que apenas vamos a empezar a responder con propaganda a la pregunta de ¿quién es Aurelio? Una de las personas que entrega encuestas cada diez días, escribió que esto se define en los últimos 100 metros. Entonces uno se pregunta ¿Qué persiguen haciendo sondeos cada ocho días? Si no es inoficioso, es pernicioso.
C.O.T.- Permítame repito en el porcentaje que se le asigna: 1%. Este significaría una votación muy baja ¿Cuáles son sus cálculos respecto de los 900 mil votos que logró conseguir el Polo hace cuatro años?
A.S.M.- Estoy seguro de que mi resultado final será muy diferente a la cifra que usted cita ¿O cree que el Polo va a sacar 20 mil votos en Bogotá? No se debe permitir que las encuestas se conviertan en instrumento de manipulación, porque de lo que se trata es de elegir al alcalde de Bogotá. Soy ingeniero industrial y tomé cursos de estadística y hasta de modelos estocásticos (relativos al azar). Podría escribir un trabajo serio sobre las enormes deficiencias técnicas de estos sondeos telefónicos, para no hablar de las recientes denuncias que involucran a una de estas firmas. ¿No fueron las mismas que dijeron que Mockus le ganaba a Santos?
C.O.T.- Por más que no sean exactas, las encuestas no se equivocan tan radicalmente…
A.S.M.- El Polo es fuerza importante y mi propuesta es la única de la izquierda democrática en una ciudad donde hay mucho voto ilustrado que vota por convicciones y que estoy seguro me respaldará a la hora de la decisión definitiva. Alguien dijo: “un pueblo desinformado vota por pasiones”, aplicable a ahora cuando Bogotá está definiendo, según dichas pesquisas, a quien odia menos. A propósito: ¿se puede imaginar el futuro de un alcalde cuya elección se dé por ser el menos desfavorable? Lo ideal es que se vote por razones, para no hablar de la estupidez del “voto útil”.
C.O.T.- ¿Por qué le parece “estúpido” el voto útil? Y ¿qué opina del voto en contra, una costumbre muy colombiana: se vota para que otro no gane?
A.S.M.- Generalmente detrás del voto útil hay intereses distintos a los generales porque ese tipo de voto se promueve en focos que tienen intenciones premeditadas ¿Cree que lo grandes poderes de los negocios en Bogotá están cruzados de brazos en esta campaña por la alcaldía? Me llama la atención que un candidato, de manera abierta, reconozca la influencia de grupos financieros y urbanizadores en su campaña; o que otro ponga como ejemplo del banco que piensa hacer, a uno de los bancos comerciales más importantes del país.
C.O.T.- ¿A quiénes se refiere? ¿A Peñalosa en el primer caso y a Petro en el segundo?
A.S.M.- Sí. Los he oído haciendo esas afirmaciones en distintos foros. Y está grabado por si alguien lo quiere constatar.
C.O.T.- ¿Cuál es la actitud de la gente en los encuentros con usted: le recriminan el escándalo Moreno, la actitud del Polo o ambas cosas?
A.S.M.- En la calle la regla general es de respeto. Lo que he sentido es un gran respaldo. Si las encuestas se hicieran entre las personas con las que me encuentro, sería el más, o uno de los más respaldados para ser alcalde. Esto ocurre porque la ciudadanía es capaz de distinguir entre unas situaciones y otras y es conocida la pulcritud de mi trayectoria, así como se sabe que el Polo tiene una posición de principios en contra de cualquier acto de corrupción pero que también defiende el debido proceso, un principio democrático irrenunciable.
C.O.T.- ¿Una alcaldía de Petro, que cuenta aparentemente con el favor mayoritario, significaría el entierro político del Polo?
A.S.M.- Ya anoté que con las diferencias que se registran, las valoraciones tan negativas que tienen algunos candidatos y los márgenes de error en las encuestas del orden del 5%, muchas cosas pueden pasar. En cuanto al margen de error, éste se volvió la variable principal, tanto que en mi caso, según la cifra citada, yo tendría entre el +6% y el -4%. Pero en todo caso nada acabará con el Polo porque estratégicamente no dependemos de un resultado electoral. Esos son delirios que se inspiran en la aversión que los retardatarios sienten por quienes representamos la idea de un cambio profundo del régimen que padece Colombia.
C.O.T.- En las toldas petristas se dice que el Polo va a votar allá y no acá ¿Cuánta deserción espera usted?
A.S.M.- En política se dicen muchas cosas. El 30 de octubre el Polo estará conmigo y con nuestros candidatos. Y a los pocos que se fueron, los reemplazarán nuevos adherentes. Entre otras cosas porque entre los polistas cada vez está más claro que el Polo es mucho más que cualquier persona y que mi candidatura es la única que defiende los avances sociales de las alcaldías del Polo en Bogotá y que se opone al control que doce familias y cuatro trasnacionales ejercen sobre la vida de los capitalinos.
C.O.T.- ¿Sus diferencias políticas con Petro son de forma o de fondo y cuáles son las que piensa que son insalvables?
A.S.M.- Son de fondo. En este mismo periódico Petro dijo que yo estaba “confundido” porque ejercía en la campaña oposición a Santos y que ése no era el papel del alcalde de Bogotá. Si uno mira indicadores como el déficit de la balanza de pagos de Colombia en 2010, se asusta de lo que pueda venir para el país y la ciudad. ¿Quién está más “confundido”: el que previene a la sociedad sobre los descalabros que se aproximan y traza un programa de amortiguamiento o el que dice que basta con “buscarle la comba al palo” con ocurrencias que no confrontan las políticas negativas? La distancia entre nosotros es tal, que él se identifica con Mockus y le propuso acuerdo a Gina. Pero también es de estilo: descreo de quien prejuzga a todo el mundo, al punto que quien lo contradice es porque está a favor del malhadado “carrusel”. Me hace acordarme de uno que aplicaba la misma regla con respecto a los “terroristas”.
C.O.T.- Supongo que se refiere a Uribe pero ¿también al mismo Petro que ha dicho que el Polo no se desmarcó lo suficiente de las FARC?
A.S.M.- Por supuesto a Uribe y también a Petro. Sin duda, en las afirmaciones de Petro contra el llamado “carrusel” hay una carga bastante grande de descalificación de todo el Polo.
C.O.T.- Independientemente de que no trance su ideología ¿Con cuál de los candidatos ha sentido mayor afinidad o simpatía personal?
A.S.M.- No ha habido tiempo ni oportunidad que permitan entablar una relación personal pero con todos hay cordialidad y buen trato.
C.O.T.- ¿Incluyendo a Petro o ustedes dos se evitan?
A.S.M.- Mi experiencia de vida me ha llevado a saber que las contradicciones de tipo político no deben extenderse al campo personal.
C.O.T.- Clara López está haciendo una buena tarea pero no parece que el reconocimiento de la ciudadanía a ella, haya llegado a la campaña ¿Por qué sucede este divorcio?
A.S.M.- Yo le pongo 4,8 a la alcaldía actual porque nadie es perfecto. Aunque muchos poderes se esfuercen en desconectar a Clara López de la obra del Polo, el reconocimiento a la buena labor de ella sí le está llegando a la campaña, entre otras cosas porque es una demostración irrefutable de las capacidades que existen en la dirección polista. No veo por qué insistir en que la campaña ya terminó cuando es evidente que no es así.
C.O.T.- Su programa tiene puntos diametralmente opuestos a los de los demás ¿Se siente solo en su lado y ve a todos los demás candidatos en el otro lado?
A.S.M.- Sin duda yo rompo el unanimismo en la mesa de debates. Pregunte y verá: seré el único que no construiré ni una avenida privatizada o en concesión; o que plantea la rebaja de la tarifa de Transmilenio para todos los pasajeros, sin excepción. Soy el único que propone el agua como un derecho fundamental, no sólo para dos estratos; que dice que le llegó la hora a Endesa - que controla la gestión de Codensa - de dejar de ordeñar al Distrito con el alumbrado y a los usuarios con las tarifas; el único que no construirá más “megavías”, sino que ampliará las existentes. Pero lo que más me sorprendió es que fui el único que el día de su inscripción registró un programa específico para combatir la corrupción.
C.O.T.- ¿No le da temor de que, con estas propuestas tan radicales a los ojos de los economistas tradicionales, se espanten los votantes en vez de que se le acerquen?
A.S.M.- Ése es el precio de defender los principios y si lo tengo que pagar, lo pago con gusto. No soy de los que se acomoda o busca vistos buenos para conseguir votos.
C.O.T.- Si usted fuera el alcalde ¿cuál sería el eje en que se movería la ciudad?
A.S.M.- Bogotá es la tercera ciudad más desigual de Colombia y Colombia es el sexto país más desigual del mundo. El problema social es el principal y a él hay que dedicar de nuevo los esfuerzos. Si bien en política social los dos últimos gobiernos gastaron un 60% más que los tres que los antecedieron, hay que aumentar por lo menos 1,5 billones más anualmente, sin contar el plan de vivienda. Es un salto adelante que: 1. Aspira a concretar, por fin, la plena gratuidad de la educación, desde preescolar hasta grado 11, con alimentos, textos y uniformes como en Brasil. 2. Busca continuar con los programas de atención primaria en salud. 3. Amplia un 40% los comedores comunitarios administrados por organizaciones locales sociales, las mismas que serán los eslabones de programas de empleo público para 30 mil personas. 4. Propone 108 mil soluciones dignas de vivienda. Esa política social debe acompañarse de una reversión de los aspectos más dañinos de las privatizaciones en los servicios públicos y el transporte. Por lo primero, seré el alcalde de los derechos y, por lo segundo, el de los usuarios.
C.O.T.- La alianzas entre los demás candidatos y partidos está moviendo el mapa político ¿Hay alguna probabilidad de que usted se una a otra campaña y a otro candidato o eso está descartado?
A.S.M.- No existe ni la más remota posibilidad. Vamos hasta el final pero no por sectarismo o porque piense que no pueden hacerse acuerdos sino porque nuestra propuesta no es intercambiable con ninguna de las otras como si ocurre entre las de todos ellos, según lo han reconocido, pues yo represento al único partido que se opone al gobierno de Santos. Y esto, para el caso de la alcaldía de Bogotá, también significa que soy el único candidato cuyas propuestas no se inspiran en las concepciones neoliberales que tanto daño le han hecho a la ciudad. El Polo no pacta por consideraciones burocráticas.

Para maltratar a sus trabajadores, Pacific Rubiales viola la soberanía y las leyes de Colombia (Parte 2/2 incompleta)

Intervención del senador Jorge Enrique Robledo en el debate de Comisión Quinta sobre Pacific Rubiales, 17 de agosto de 2001.

Sin ningún tipo de derechos
Ahora, veamos qué es lo que están planteando los trabajadores de Pacific Rubiales, a ver cuál es la desproporción y dónde está el crimen, y si son o no son reclamos laborales. Denuncian ellos condiciones inhumanas de vida en campamentos y barracas y servicios deficientes, que “el agua no alcanza para que todos los obreros puedan asearse adecuadamente”, que “las baterías sanitarias son insuficientes y el desaseo y calidad de los materiales configuran un escenario de insalubridad que pone en riesgo la salud de los trabajadores”, que “no existe la adecuada privacidad para hacer las necesidades fisiológicas”, que “se duerme en hacinamiento y para el efecto se dispone de carpas grandes donde se ponen camarotes pequeños seguidos el uno del otro, sin ninguna privacidad”, que la mala calidad de colchones y colchonetas no permite un descanso adecuado y ocasiona molestias de salud, que “no hay ventilación para refrescar los ambientes por lo que las emanaciones se concentran generando malos olores e insalubridad”. Ya vimos la foto. En resumen, para los obreros no hay condiciones dignas, para los directivos de la compañía sí. Además, “los contratos de trabajo son precarios, los denominados contratos basura”. Es un reclamo lícito de los trabajadores colombianos, que tienen derecho a contratos respetables. “A los trabajadores no se les da libertad para escoger a qué entidad del régimen de seguridad social afiliarse”. “Los trabajadores no pueden expresar de manera libre sus opiniones sobre el derecho de asociación”. A quien intenta fundar un sindicato lo echan. “El trabajador sale de descanso y no se le cancela apropiadamente”. Se demora muchas veces hasta doce y más horas en llegar a su sitio de trabajo por las condiciones de la vía en los más de 180 kilómetros de Puerto Gaitán a Rubiales. “Las dotaciones de trabajo no se entregan puntualmente y se entregan incompletas”. “El trato de algunos capataces y personal administrativo es degradante”. “La alimentación que se da en los casinos no es suficiente, nutritiva y de buena calidad”. “A las mujeres que laboran en Duflo se las pone a trabajar entre 13 y 14 horas, pero solo se les cancelan 9”. El transporte es inadecuado. “Los buses carecen de aire acondicionado y no tienen el hermetismo necesario para evitar la entrada de polvo, lo cual genera enfermedades respiratorias”. “Los trabajadores llegan a laborar y no encuentran camas desocupadas y deben esperar hasta que quede una”, algo inaudito. Bueno y podríamos seguir.

¿Cómo es el lío de la jornada laboral? Le preguntamos al Ministerio de la Protección Social que cómo era el régimen de jornada laboral en Pacific y no sabe, ni sabe tampoco cómo es el salarial. Le toca entonces a un senador de la República ponerse a averiguar. La empresa dice más o menos lo que quiere, el sindicato da su versión, los trabajadores dan la suya, y el Gobierno no sabe lo que pasa contractualmente allí. Según las informaciones que nos dan los trabajadores, en Cepcolsa hay jornadas semanales hasta de 63 horas, lo que está prohibido, y en Meta Petroleum sucede lo mismo.

Aquí tengo, ministro, los recibos de un trabajador de una de estas empresas subcontratistas de Meta Petroleum. Por razones obvias, no voy a revelar quién es. Se imaginarán cuándo lo vuelven a contratar si damos el nombre, pero bueno, tuvo el valor civil y nos dio los datos. El listado está hecho para mirar principalmente cuántos días seguidos trabaja un operario y recordemos que la ley permite 21 días de trabajo por 7 de descanso remunerado y una jornada que no puede pasar de 11 horas diarias. Empiezo aclarando que a este trabajador no le pagaron ni uno solo de los descansos remunerados, ni uno. Lo que voy a leer aquí son los días seguidos que a este trabajador lo obligaron a laborar. Aquí, 22 días seguidos, aquí 47 días seguidos, y lo máximo permitido es 21, aquí 44 días, aquí 49, aquí 41, aquí 36, aquí 45, aquí 31, aquí 25, aquí 33, y así podríamos seguir, y si usted mira, por ninguna parte aparece el pago de los días de descanso. La ley dice 21 días de trabajo seguidos y 7 de descanso remunerado. Entonces qué es lo que hacen. A los 21 días o más los sacan y no les pagan los 7 días de descanso remunerado y los contratan otra vez a los 15 días o a los 20 o al mes. Y si protestan, se convierten para los de Pacific Rubiales en una especie de malhechores que quieren robarles las utilidades que con tanta honradez se están ganando.

Lo anterior trae implicaciones, ministro y presidente de Ecopetrol, y es que si a un organismo cualquiera se le fuerza a hacer jornadas laborales demasiado duras, la persona se va desgastando y termina muriendo más joven. Un organismo en cierto sentido es como una máquina. Si usted prende un motor y lo pone a trabajar y a trabajar y a trabajar, termina su vida útil más temprano. Es lo que está pasando aquí y no hay quien le ponga cuidado y, por supuesto, en salud ocupacional no hay tampoco nada, porque las condiciones de las ARP, no solo aquí sino también en el carbón, son lamentables.

En contraste, cómo les va a los de Pacific Rubiales. Uno diría, bueno, estas condiciones laborales horribles suelen ser la norma en Colombia en empresas que ya casi se arruinan, pero los de Pacific Rubiales nos refriegan todos los días ellos mismos que mejor no les puede ir, que es la mejor empresa del mundo en cuanto a utilidades, tanto que el año pasado reportaron utilidades netas de más de 200 millones de dólares, y eso que no reportan un dato al que es interesante echarle ojo, ministro, y es la valorización de las acciones, particularmente en el extranjero, que también son ganancias y que no pagan en Colombia ningún tipo de gravamen. Sacaron acciones en la bolsa de Bogotá en diciembre de 2009 y para agosto, en este momento, tienen valorizaciones del 40%, que son utilidades, y en la Bolsa de Toronto se les han valorizado en el mismo lapso en 70%. El negocio de empresitas como Rubiales, porque la verdad, digámoslo con franqueza, es que a escala global Rubiales es una empresita, es en buena medida el de la especulación y el de este tipo de andanzas, viendo a ver cómo le embolatan a un trabajador un vaso de leche, y lo hacen porque la codicia les resulta incontrolable.

Ecopetrol y la ANH regalaron un patrimonio de la nación
Pero me quiero detener en un hecho, y no sé si esté aquí la gente de la Contraloría y la Procuraduría para que le echen una mirada. ¿Cómo fue que Pacific Rubiales se hizo a ese negocio? ¿Cómo fue que Ecopetrol y la ANH organizaron las cosas para regalarles a estos personajes canadienses lo que ha debido ser patrimonio de la nación, por lo menos en proporciones mayores?

Este es un campo cuya capacidad de producción se conoce desde 1983, no a ojo, sino con pozos exploratorios, y se sabe que allá hay 3.000 millones de reservas probadas. ¿Cuál es el problema que tiene el campo? Que es un campo de crudos pesados y todos sabemos que si los precios del petróleo no están bien altos, no se puede comercializar porque la operación no da. En 1987, Ecopetrol firma un contrato de participación en Rubiales, con 60% para Ecopetrol después de regalías de 20%. Ya era curioso que, a sabiendas de que había reservas de tal magnitud, se hubiera firmado ese contrato, aunque uno puede decir, bueno, en esos días no se sabía muy bien qué iba pasar. Pero más adelante se firma otro contrato, el Pirirí, un contrato de asociación, 50% para Ecopetrol después de regalías de 20% y ahí perdió ya el 10% con respecto al negocio anterior. Después, cuando ya está cada vez más claro que el negocio es muy bueno y que los precios van para arriba y que hasta los crudos pesados van a ser un negociazo, se firma otro contrato de asociación, el de Quifa, también dentro del Campo Rubiales, pero ya con 30% para Ecopetrol después de regalías, con un descuento además de 5%, porque son crudos pesados.

Quiero transmitir tres ideas, primera, que allí hay un montón de petróleo, segunda, que el negocio de los crudos pesados es cada vez mejor y tercera, que cada contrato que hace Ecopetrol es peor que el anterior. Es curiosísima la lógica con la que funciona la alta burocracia del Estado colombiano. Suelo hacerme una pregunta. Si así manejan sus negocios privados, los ministros y demás altos funcionarios deben estar de tarro, pidiendo limosna. ¿Y qué se viene? Que van a empezar a sacar petróleo en estos días y anda Rubiales en una alharaca diciendo que fue que se encontraron no sé cuánto más. No, no se lo encontraron, ya se sabía que ahí estaba. Pero miren el contratico que nos anuncian: 0% de participación para el Estado y regalías escalonadas. Ya no estamos ni siquiera en el 30, sino en cero, y andan ahí los de Pacific Rubiales haciéndose lenguas sobre el gran campo que descubrieron. No, no descubrieron nada, repito. Todos los estudios y toda la exploración daban para saber que el crudo estaba ahí. Era cosa entonces de correr el barreno un poquito. Pero lo que denuncio es que el Estado colombiano les regaló a los canadienses su participación. Esto solo debería dar para un debate. Simplemente lo dejo mencionado y es probable que más adelante hagamos un debate con más detalle, porque aquí hay que mirar qué es lo que está pasando con la ANH y averiguar por qué la ANH no privilegia a Ecopetrol si se supone que juegan del mismo lado, si se supone que no nos da lo mismo que la plata se la ganen los canadienses de Pacific Rubiales o que se la gane el Estado colombiano. Es parte del debate sobre la privatización.

Hay un último hecho no menos grave, ministro, que también quiero enfatizar. Yo llevo una cantaleta de no sé cuántos años, seis, siete, denunciando que el Estado colombiano no audita a las trasnacionales ni del carbón ni del petróleo. La Contraloría nos informa que en el caso del carbón a las trasnacionales se les cree por fe, y usa exactamente esa palabra. Las cifras que dan las trasnacionales del petróleo y del carbón se aceptan por fe, ya que en la DIAN no hay un funcionario capaz de mirar sus cuentas, porque ni las entiende. La Contraloría acaba de hacerle una auditoría a este negocio de Pacific Rubiales y qué concluye. Lo mismo. Que estos tipos dan las cifras que se les da la gana, y que ni Ecopetrol ni el Estado colombiano tienen cómo saber si son ciertas o no. Y que las cifras sean ciertas es clave, porque tiene que ver con los impuestos y regalías que deben pagar.

Este es un informe de 2009 y contiene un detalle interesante. Un campo como el de Rubiales puede tener, no sé, 4.000 kilómetros cuadrados, con ciento y pico de pozos, y entre uno y otro puede haber un montón de kilómetros de distancia, hondonadas, subidas, ríos, en fin, y resulta que el Estado colombiano no tiene manera de saber si las cifras que les dan las trasnacionales son ciertas o no con respecto a lo que dicen ellas mismas estar sacando. También este problema seguramente nos va a dar para un debate más completo el día de mañana. Dice entonces la Contraloría en un Informe de Auditoría Gubernamental con Enfoque Integral realizado al Ministerio de Minas y Energía en 2009, que la cantidad de pozos y su extensión hace que “la presencia del Estado en el control de la producción diaria en cada pozo, es difícil de realizar de manera oportuna y representativa”. Añade más adelante que “el Ministerio de Minas y Energía no realiza un balance volumétrico entre el crudo que se extrae de cada pozo, parte inicial del proceso, y el crudo que se vende ya sea para exportación o refinación, al igual que no existe evidencia de que el Ministerio verifique reportes de crudo despachado y el recibido en la cadena de producción y transporte, a efectos de detectar diferencias que puedan existir entre lo reportado al Ministerio y el reportado al receptor”.

¿Qué está diciendo la Contraloría? Que no se sabe nada. “Este procedimiento se constituiría en una oportunidad de mejora del Ministerio, pues a través del balance volumétrico se pueden despejar las dudas de los entes territoriales sobre el posible “infra-reporte” por parte de las explotadoras de crudo con el fin de evadir el pago de las regalías”. Los municipios vienen diciendo desde hace rato que ellos tienen serias dudas con respecto a las cifras con las que les liquidan las regalías. La Contraloría les está dando la razón a los municipios y agrega: “El Ministerio de Minas y Energía debe contar con datos propios que le permitan confrontar la producción en los campos de hidrocarburos en el país”, de tal manera que se disponga de un sistema confiable de auditoría por parte de la Nación, para que se asegure que los datos de producción son confiables. Estas denuncias las reporta la Contraloría como hallazgos y es una de las partes más dramáticas de las relaciones entre Colombia y las trasnacionales. Parece mentira, senadora Daira Galvis, que en negocios de estos volúmenes, de estos platales, se le crea al socio por fe. Entiendo que por razones religiosas alguien crea cosas por fe, me parece muy respetable, ¿pero en los negocios? Qué tal que a uno le paguen en un banco y no cuente la plata porque hay que creer por fe que le dieron la suma exacta.

Dos cosas más y termino, algo que es ya como la tapa del congolo, como suele decirse. Después de las represiones brutales que hubo contra los trabajadores en Rubiales, porque no fueron atropellos menores los que hizo la Policía, se anuncia en el diario Llano 7 Días, de propiedad de El Tiempo, que el gobierno va a montar dentro del campo el Batallón Número 7 ó Batallón Energético, una unidad táctica cuyo puesto de mando será instalado en el complejo petrolero, incluidos los alojamientos de los militares. Y cuenta muy orondo un coronel, y mejor no digo cómo se llama porque queda muy mal, que se van a alojar en las instalaciones de la Pacific. Agrega la información: “El oficial reveló que los vehículos utilizados por las tropas para realizar los patrullajes y recorridos para la vigilancia serán suministrados por la multinacional canadiense Pacific Rubiales, y que la compañía también pagará los gastos de los combustibles”. ¡Cómo así! Aquí ya no se tiene ni siquiera sentido de la indignidad. Parecido al caso del Bolillo. A muchos les parece que no hay problema, es que el mundo es así. No. ¡Este es el ejército de Colombia operando como si fuera un ejército privado por cuenta de una trasnacional!

Los del Polo no estamos en contra de que haya negocios de petróleo ni negocios con inversionistas extranjeros, eso no es lo que cuestionamos. La discusión es cómo son esos negocios, y tal como están es a mi juicio absolutamente inaceptable. Y aquí el Gobierno va a tener que decidir además, como lo acabaron de plantear los trabajadores, si a este caso se le va a buscar una solución civilizada, razonada, acordada, conversada, en cumplimiento de la Constitución y de las leyes de la República, o le va a meter la tropa y a dar un tratamiento como si fuera de lucha armada. Es la primera decisión que tiene que tomar el gobierno, ministro. Sí, yo oí cuando en los días del conflicto los trabajadores dijeron que más que un campo petrolero, lo que allí hay es un campo de concentración. Pues bueno, ya con el Ejército adentro, empieza a adquirir toda la naturaleza.

(..) continùa la diatriba, pero por espacio en el blog omito el resto

sábado, 1 de octubre de 2011

Para maltratar a sus trabajadores, Pacific Rubiales viola la soberanía y las leyes de Colombia (Primera Parte)

Intervención del senador Jorge Enrique Robledo en el debate de Comisión Quinta sobre Pacific Rubiales, 17 de agosto de 2001.
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Lo que revelan las fotografías: camarotes y cambuches peores que los de las cárceles y carreteras intransitables. Se trata de trabajadores y no de antisociales. Pacific Rubiales bloqueó carreteras públicas en el Meta. ¿Enclave colonial donde Rubiales ejerce plena soberanía? Pacific Rubiales coarta los derechos sindicales. El Polo es partidario de relaciones civilizadas con el capital extranjero. El problema de fondo es el sistema de contratistas, ideado para rebajar los salarios. No se cumple la jornada laboral. Pacific Rubiales le impone a la comunidad relaciones inaceptables. Mínima higiene en los campamentos y otras peticiones elementales, más del siglo XIX que del XXI. Cortés Vargas, el de la masacre de las Bananeras, también declaró a los trabajadores “cuadrilla de malhechores”. Jornadas hasta de 63 horas semanales. En Pacific Rubiales, Ecopetrol y la ANH regalaron un patrimonio de la nación. Insólito: el próximo contrato en Rubiales viene con 0% de participación para el Estado y regalías escalonadas. La Pacific le suministra al Estado colombiano las cifras que se le da la gana. ¿Al conflicto laboral se le va a dar un tratamiento de conflicto laboral o criminal? El acuerdo Obama-Santos, una farsa.
El debate versa sobre la situación laboral en Pacific Rubiales. Voy a abundar en información al respecto, porque resulta clave que el país sepa lo qué está pasando y que el gobierno nos diga si va a asumir una actitud de resolver la actual contradicción como un conflicto económico y social o la va a convertir en un caso de policía o de ejército, incluso. Qué tipo de relación es la que se va a establecer entre los trabajadores y las empresas en Colombia, es en buena medida el fondo de este debate. Porque las contradicciones son obvias. Siempre habrá contradicciones entre los patronos y los trabajadores. El problema es cómo se tramitan, si de manera civilizada o mediante el abuso de la fuerza y la brutalidad en contra de quien en la práctica es la parte débil de la ecuación.

Lo que revelan las fotografías
Ver presentación en http://bit.ly/oSqJWd)
Antes de entrar en el tema, quiero mostrar unas fotografías de algunos hechos que acaban de ilustrar lo que allí está pasando y cómo se le está mintiendo al país. Este es el Campo Rubiales, ahí está el letrero y estas son las camionetas de la empresa. No las olviden. Esta segunda foto muestra una parte de las instalaciones donde están los trabajadores, esas son unas carpas y creo que esos son unos cambuches. Se trata de unos campos, recordémoslo, que quedan lejísimos, a 180 kilómetros de Puerto Gaitán, y los trabajadores tienen que pernoctar allí durante tiempos largos, hasta de 40 días, de modo que la empresa debe ofrecer unas condiciones mínimas de habitabilidad. Este, el tipo de cambuche en el que se aloja a los trabajadores. Aquí, un cambuche por dentro. Miren ustedes cómo son las camas y los camarotes, miren la distancia que hay entre una y otra, e imagínense las condiciones de un cambuche de estos en un territorio donde ya al aire libre hacen temperaturas infernales. En muchas ocasiones son cambuches con camarotes de cama caliente, que llaman, pues para usted poderse acostar tiene que levantar a otro. Ni siquiera hay la garantía de que haya camarotes para todos y las condiciones son inferiores a las de las cárceles de Colombia. Otra foto. Este es el tipo de instalación sanitaria (ni siquiera tiene enchape con baldosín sanitario). ¿Usted se alcanza a imaginar, ministro, el calibre de los microbios y bacterias que puede haber dentro de esa especie de letrina a la que están sometidos durante semanas los trabajadores, un tipo de instalación para el que el agua no alcanza?
Las carreteras (la foto muestra una vía con una tractomula varada en un profundo barrizal), otro de los problemas graves, porque hay conflicto con los trabajadores, pero también, y cada vez más grave, con las comunidades. Es una zona de agricultores, de ganaderos, de gentes en diversas actividades a quienes se viene atropellando de mil maneras. Miren las condiciones de una de las carreteras por las que transita el trabajador cuando intenta ir a su casa a ver a su mujer y a sus hijos. Sabe cuándo sale pero no cuándo va a llegar a descansar.
Otra foto. Las empresas, sobre todo Pacific Rubiales, se han empeñado en aducir que aquí no hay un conflicto laboral, sino unos antisociales que andan encapuchados provocando desórdenes. Doctor Gutiérrez, sería bueno que Ecopetrol, que como bien lo aclararon los trabajadores, es socia de Pacific Rubiales, trasnacional canadiense, nos dijera a los colombianos si es verdad que ahí hay trabajadores y contradicciones laborales o de lo que se trata es de unos antisociales dedicados al crimen. Bueno, en la foto aparecen trabajadores de JM, una empresa de contratistas de Cepcolsa, una trasnacional española. En esta foto van los antisociales, como los ha llamado la empresa, en un desfile de protesta por las calles de Puerto Gaitán exigiendo que les atiendan sus peticiones laborales. Cuando los dirigentes de la USO lograron casi que de milagro llegar a Rubiales una vez iniciado el cese de actividades, que estalló espontáneamente por cuenta de trabajadores de Rubiales, al sindicato no lo dejaron entrar. Otra. Aquí tenemos al vicepresidente del sindicato, a Germán Osman (que estaba en ese momento en la sesión de la Comisión Quinta), el antisocial que según Rubiales les está hablando a un poco de encapuchados (no hay ni un encapuchado en la foto). Pero observen que aquí de lo que se trata es de trabajadores comunes y corrientes, pobres, sí, señores canadienses de Rubiales, pero honrados, dignos y con todo el derecho de ser respetados y no maltratados, como ustedes lo vienen haciendo. Otra expresión de la protesta que se estaba realizando después de meses y meses de solicitudes, peticiones y cartas que clamaban por atención, y estalló, insisto, de manera espontánea.
Otra. Este es uno de los casos más escandalosos, ministro, y quisiera que usted se refiriera a él de manera precisa en su intervención. Esta es una carretera pública, y les llamo la atención a los colombianos que algún día vean el debate por televisión. Pues bien, el mismo día que estalló el conflicto, cuando Pacific Rubiales supo que cuatro dirigentes de la USO habían decidido trasladarse por su cuenta y riesgo desde Puerto Gaitán hasta el campo a ver qué era lo que pasaba, decidió bloquear con sus camionetas una vía que es pública, y miren el calibre del trancón que se armó. Es una vía pública, repito. Los canadienses imponiendo la justicia, dirán ellos, como se les da la gana, ministro y presidente de Ecopetrol, y eso solo debería dar para rescindir el contrato con sus socios. Si este tipo de conductas se hacen en público y a la luz del día, qué no harán los capataces de Rubiales con los trabajadores que tienen encerrados en esa especie de campo de concentración, cuando nadie los ve y cuando nadie puede controvertirles. Pero aquí hay algo peor y el detalle es importante. Observen este punto aquí. ¿Quiénes son los que están mirando? Las tropas del ejército de Colombia. Ministro, ¿esto qué es? El ejército de Colombia observando impávido mientras el capital extranjero cierra una vía pública porque se le da la gana. Esta es la placa de la camioneta.
Esto otro ocurrió el 5 de agosto (días después del caso anterior), cuando Rubiales cerró otra vía pública, esta vez ya no con camionetas sino con toneladas de piedra. Es la barbarie, señor presidente de Ecopetrol, la barbarie, señor ministro. Con un agravante para ellos. Con la misión de la USO que intentó hacerse presente a cumplir sus derechos constitucionales, porque en Colombia no es un crimen ser sindicalista, o por lo menos es lo que se supone, iba el señor Red Dumitt, representante en Colombia de la AFL-CIO, la principal central obrera norteamericana. O sea, hay un testigo distinto de los trabajadores de la USO que puede certificar lo que hizo Pacific Rubiales para impedir que unos colombianos, acompañados de un ciudadano democrático de Estados Unidos, cumplieran con lo que ellos consideran sus derechos sindicales. Si esto es lo que está ocurriendo allá a la vista, señora viceministra del Trabajo, podemos imaginarnos lo que sucede cuando no hay testigos. Otra foto (aparece un trabajador parado al rayo del sol en una carretera y protegiéndose la cara y los pulmones con una especie de capucha y lentes). Estos son los famosos encapuchados de los cuales habla Pacific Rubiales. Este es un trabajador de Pacific Rubiales y esta, una carretera que, según el médico de Puerto Gaitán, puede levantar en verano polveros de hasta un kilómetro de altura. Y ese pobre compatriota tiene que estar parado ahí todo el día. Se cubre entonces hasta donde puede a ver si no los matan el polvero y el sol, y las desgracias y la mala alimentación y el cambuche y la letrina. Y es la prueba que esgrimen los señores de Pacific Rubiales para hacer creer a la opinión pública que allí lo que hay son delincuentes.

Relaciones civilizadas con el extranjero
Intentemos explicar el asunto. Empiezo aclarando que no soy enemigo de la inversión extranjera, porque sobre esto hay una cantaleta contra el Polo. Si sobre alguien se miente en Colombia de manera sistemática, es sobre el Polo. Ustedes no encontrarán una sola declaración ni del Polo ni mía que afirme que en Colombia no puede haber capital foráneo o que no debemos relacionarnos con los extranjeros. Tampoco lo ha hecho nunca el sindicato de trabajadores del petróleo. Lo que hemos dicho es que esas relaciones deben ser civilizadas, democráticas, respetuosas de la soberanía nacional, y que hay negocios buenos y negocios malos, y que los malos es mejor no hacerlos. A la hora del balance, preguntamos: ¿cuánto pagan de regalías, cómo son las condiciones laborales, cumplen con el Código Sustantivo del Trabajo, pagan los impuestos que deben pagar, destruyen o no el medio ambiente? Cuando uno entonces se atreve a cuestionar, le replican: es que usted es enemigo de que Colombia se relacione con el extranjero. No, lo que pasa es que estamos pidiendo relaciones no de ese grado de indignidad que estamos viendo aquí. En el caso personal mío, tengo incluso a alguien muy cercano, de mi familia política, que es ciudadano canadiense. Cada vez que puedo viajo al exterior y me siento muy bien en todas partes, ese no es el problema. Lo que no se puede aceptar es que los consorcios foráneos vengan a hacer aquí lo que se les dé la gana como si estuviéramos en los días de la Colonia española. Esa es en buena medida la discusión que estamos haciendo.
Ya lo mencionaron aquí los trabajadores (dirigentes sindicales de la USO acababan de hablar en la Comisión). Son luchas que en buena medida estallan casi que solas, porque entre otras cosas, nunca han permitido que los trabajadores se asocien. Lo que se da es entonces un poco la expresión de la desesperación, y las luchas estallan casi que solas. Ahora, ¿cuál es el fondo del asunto? Lo han mencionado pero yo lo quiero subrayar. En Colombia se ha impuesto, señor ministro, y usted lo sabe e incluso el gobierno lo vende en el exterior como una maravilla para atraer el capital extranjero, que con la complicidad del Estado, se montó un Código Laboral calculado para negarles a los trabajadores los derechos que en teoría les ofrece la Constitución. Lo sabe también el presidente de Ecopetrol, porque ustedes lo usan. Es toda una serie de argucias, de trampas, de mañas, de interpretaciones. Se han levantado la teoría de que un obrero trabaja con Pacific Rubiales cinco años o el tiempo que sea y nunca aparece vinculado a Pacific Rubiales, o labora veinte años con Ecopetrol o con cualquier empresa y nunca trabajó con ella, porque siempre le meten un intermediario cuya labor es hacer el trabajo sucio, abusar, maltratar, perseguir, reprimir, para ganarse unos pesos sobre la base de bajarles los salarios a los trabajadores. Ese es el lío y las cifras son elocuentes: Cepcolsa cuenta con 1.880 trabajadores y apenas reconoce como suyos 83, los otros 1.797 no se sabe de quiénes son. Para ganarse la plusvalía y enriquecerse, sí son trabajadores suyos, claro, y se la ganan toda, pero no ya cuando se trata de cumplir con algún deber. Pasan a ser tercerizados, que llamamos. Meta Petroleum, la empresa operadora de los campos de Pacific Rubiales, también socia de Ecopetrol, tiene 12.644 trabajadores y reconoce como suyos apenas 535. Los otros 12.109 son de contratistas o tercerizados o como se llame, pues cada vez se inventan una figura nueva, siempre para negarles a los trabajadores sus derechos, y claro, no puede haber sindicato. Ustedes se imaginan lo que le pasa a un trabajador enfrentado con un capataz en una empresa a 180 kilómetros de Puerto Gaitán, cercada con guardias privados de seguridad, ahora reforzados con la policía y el ejército. ¿Qué tiene de democrática esa relación? El capataz, si se le da la gana, le puede decir al trabajador “dentro de media hora se fue de aquí, se larga” y llama a la seguridad de la empresa y lo saca. Eso es lo que están montando.
¿Entonces qué sucede? Estabilidad laboral cero. Y los trabajadores del mundo luchan por estabilidad laboral, obvio, todos los seres humanos luchamos por contratos que nos den una mínima garantía y que no pueda llegar el patrón a echarlo a uno como un perro. Es una reivindicación de la vida, ministro, usted lucha también por eso para usted y para sus hijos, yo lo hago, todos lo hacemos, pero en Pacific Rubiales no se reconoce.
Jornada laboral, otra lucha de los trabajadores de toda la vida. ¿Se acuerdan ustedes de las grandes huelgas en Estados Unidos por los tres ochos, ocho horas trabajo, ocho horas de estudio, ocho horas de descanso? Aquí, al trabajador que exprese que quiere una jornada de ocho horas, le llaman la policía y el ejército, porque es sospechoso de los peores crímenes. Voy a demostrar, presidente de Ecopetrol y ministro, cómo las normas sobre jornada se violan de la manera más descarada, y quien no se someta es despedido.
Los salarios, ridículamente pequeños frente a los internacionales, lo voy a mencionar también. Y de las condiciones sanitarias, ni hablar. Las vimos en las fotos, y agradezcamos, ministro, que las fotos no huelen, porque usted estaba muy cerca. Esas son las realidades que están viviendo nuestros compatriotas. Camas calientes.
Quiero resumir en términos generales lo de los salarios, para que nos ubiquemos en el negocito que se les vende a los extranjeros. Los salarios que están pagando Cepcolsa y Meta Petroleum equivalen al 9% de lo que gana un trabajador petrolero en Norteamérica. Con respecto a los salarios de Ecopetrol son también muy bajos, y eso que en Ecopetrol hay una serie de garantías no salariales, que por supuesto hacen parte del ingreso y son garantías que no se les dan a estos trabajadores.
Antes de continuar con el caso de los trabajadores, me quiero referir a un punto clave, ya señalado muy bien por la senadora Maritza Martínez, y es el de unas comunidades indígenas a las que están masacrando de mil maneras, sin la menor intervención del Estado, por problemas gravísimos de prostitución y alcoholismo. Pero no son solo los indígenas, a quienes en Colombia normalmente ningún gobierno ha considerado. Es el común de la gente. Están tirando los oleoductos como se les da la gana, imponiéndoles a los finqueros unas relaciones contractuales absolutamente inaceptables. Cuando se aprobó una ley sobre el tema, yo advertí que se buscaba sacrificar a las gentes del común, propietarios de terrenos rurales, para que las petroleras pudieran hacer con sus predios lo que se les diera la gana. Ya ha habido enfrentamientos graves entre los campesinos y los empresarios y el gobierno nacional. El caso de los costos de los fletes, también ya se mencionó aquí. A los arroceros los están quebrando y encima les van a echar el TLC con Estados Unidos.
Los hechos
¿Cuál es la historia? Mencionémosla. El primer caso es el de Cepcolsa, una transnacional española cuya matriz se llama Cepsa, en España, y el pleito fue con una empresa llamada Montajes JM. Son 1.200 trabajadores, que después de pedir y pedir y nunca ser atendidos, decretaron un cese de actividades. Cuál es la primera reacción de Cepcolsa y JM. Suspender el contrato y decirles a los trabajadores: con ustedes no hablamos. Y la segunda decisión que Montajes JM acuerda con Cepcolsa es despedir a 1.100 trabajadores. En una población como Puerto Gaitán, cualquiera puede imaginarse el impacto económico y social de una medida como esta. ¿Y qué quieren? ¿Que los trabajadores, los ciudadanos, las gentes sencillas, vean un horror como este y no digan nada ni hagan nada, ni siquiera salgan a una manifestación ni hagan una marcha ni exijan ningún tipo de solución? Repito, los colombianos del común pueden ser pobres, pero son dignos y hacen valer su dignidad como la hace valer cualquier ser humano. O qué, ¿tenían que aplaudir a los españoles por ese trato que les estaban dando? ¿Eso era lo que había que hacer, ministro? Y cuando los trabajadores reclaman, cuál es la respuesta del gobierno. Mandar el ejército y a la policía y armar un lío de orden público por cuenta del Estado. El presidente Santos dijo en una reunión sobre el tema que aquí no podía haber vías de hecho. ¿Pero quién empieza con las vías de hecho? ¿O es que los trabajadores colombianos no tienen derechos en Colombia, y si reclaman, entonces les cae encima todo el peso de la autoridad, con ejército y policía, a maltratarlos? Y entonces ahí sí se rasgan las vestiduras, porque cómo se ve de mal este conflicto en el extranjero, se van a dañar las inversiones extranjeras y no sé qué más cosas. Y por qué no piensan en todo eso cuando están montando el negocio y atienden bien a esos compatriotas.
Por pura coincidencia, estando reunidos en Bogotá el gobierno nacional, la Vicepresidencia de la República, Cepcolsa y la USO, que aparece después de que el conflicto ha empezado –había podido aparecer antes, lo que pasa es que no la dejaban, porque trabajador al que cojan afiliándose es despedido instantáneamente y si está de malas, le echan encima la policía–, llega la noticia de que los trabajadores de Rubiales habían entrado en cese de actividades reclamando básicamente lo mismo que los de Cepcolsa, peticiones del siglo XIX, ministro y presidente de Ecopetrol. Buena parte de lo que están pidiendo los trabajadores son realidades del siglo XIX y estamos en el siglo XXI. ¿Qué sucede? Pues como los empresarios de Pacific Rubiales no se avienen a nada ni facilitan las cosas, la USO plantea: vamos hasta el campo y breguemos a conversar a ver cómo se tramita una solución tranquila del conflicto. La empresa se niega. Y al otro día, de madrugada, como lo relataron aquí, aparece el Esmad y reprime brutalmente a los trabajadores. Y hay por supuesto un estrellón.
Hubo un acuerdo entre los trabajadores y Pacific Rubiales. Esto es importante, ministro, usted sabe bien que hubo un acuerdo, y en esto insisto porque Rubiales anda diciendo por ahí que no lo hubo, un acuerdo consistente en no tomar represalias, en conversar a ver qué se podía hacer allí, en un cierto respeto de los contratos, etc. La empresa se niega a cumplir, lo que acaba de agravar la situación, porque lo menos que tiene que haber en unas relaciones civilizadas es que se asuman los compromisos, porque o si no, qué tipo de país se va a montar si dos partes firman un acuerdo y después una de ellas niega que lo haya hecho.
¿Qué dice JM o Cepcolsa? Nosotros no aceptamos peticiones de nada, porque nosotros somos nosotros y nosotros hacemos lo que se nos antoje. Esa fue la respuesta que dieron en una reunión con el Ministerio de Trabajo. Y ya vimos que así procedieron. Suspendieron los contratos, los cancelaron y se acabó el asunto.
Peticiones elementales, más del siglo XIX que del XXI
¿Qué es lo que están pidiendo los trabajadores de Cepcolsa? Y me excusan que de pronto me alargue un poco, pero es que el país tiene que saber cuál es el pleito, porque aquí no pueden seguir los medios de comunicación machacándole al asunto del estrellón sin explicar las causas y sin buscar quién tiene la razón. Primer punto del pliego de peticiones, que no haya represalias como despidos, vetos, exclusiones; que haya respeto con los trabajadores; que la empresa instruya a los capataces y a los administradores para que traten con una actitud digna a los trabajadores; que la empresa saque una circular, increíble, ordenándoles a sus capataces tratar de una manera civilizada a los trabajadores.
La jornada laboral: el Código permite una jornada laboral especial, la de 21-7 que llaman, 21 días continuos de trabajo y 7 de descanso remunerado. ¿Qué piden los trabajadores? Que se cumpla la ley; que se vea qué se hace con esos tiempos larguísimos de desplazamiento a sus hogares que han de hacer los obreros por las condiciones específicas, y que la empresa reconozca que ahí hay un derecho que debe ser atendido. Que se aplique el incremento salarial decretado por el gobierno para el 2011. Que haya viáticos y auxilios de transporte. Que los festivos se paguen con los recargos de ley. Que a salario igual trabajo igual, petición también increíble a estas alturas, y que exista algún tipo de escalafón. Que si a un trabajador lo contrataron para un oficio y lo ponen en otro mejor remunerado, le paguen por el segundo y no por el primero.
Hay un problema grave en Puerto Gaitán y es que a los obreros les roban la plata en las oficinas bancarias adonde van a cobrar la plata. Le piden entonces a la empresa que mire a ver cómo hace para impedirlo.
Miren lo que piden en alojamiento: “La empresa se compromete adecuar las instalaciones de los campamentos en los cuales se encuentra alojados los trabajadores en condiciones de comodidad, aseo, infraestructura e higiene”. Lo que están pidiendo es que haya higiene en los campamentos. “La empresa mantendrá la dotación suficiente de toallas, sábanas, almohadas y kits de aseo, cada campamento contará con una batería de baños en proporción de un baño por cada cuatro trabajadores, en los alojamientos se contará con comedores debidamente adecuados y dotados con un cuarto de televisión, salón de juegos, gimnasio y lavandería”. Esos compatriotas están como en unos campos de concentración, ¿y es mucho pedir un televisor? ¿Pedir algún espacio para recreación?
La empresa entregará a cada trabajador copia del contrato de trabajo cuando se firme, ¿es una petición exorbitante? En los recibos de los pagos deberán constar los ingresos, los días laborados, los sobretiempos, los descuentos, ¿una demanda excesiva? Los salarios se pagarán los 15 y los 30 de cada mes, ¿desmesurado? Si hay trabajadores afiliados a un sindicato, que la empresa les descuente la cuota. Que por supuesto les paguen los días de las asambleas permanentes. Son cosas todas de ley.
En salud ocupacional: que se constituyan comités de salud ocupacional; que haya capacitaciones y recreación según el artículo 21 de la Ley 50; que en campos tan lejanos, haya una ambulancia con un conductor y una enfermera, por si sobreviene un accidente o algún problema, el trabajador tenga alguna posibilidad de sobrevivir; que haya suero antiofídico, en una zona llena de culebras, de las unas y de las otras; y que el suero antiofídico esté en buenas condiciones de preservación; que se afilie a los trabajadores a la seguridad social en salud; que si las EPS remiten a un trabajador fuera de Puerto Gaitán, la empresa ayude a pagar los costos de desplazamiento.
Estabilidad: piden como mínimo contratos de cuatro meses, ni siquiera a término indefinido. Lo que resulta inaudito es que estemos en semejante problema con peticiones como estas, repito, más del siglo XIX que del XXI.
¿Cuáles trabajadores? Yo no tengo trabajadores
El caso de Pacific Rubiales si se quiere es peor, porque ha salido más a luz. Los directivos de Cepcolsa han estado más o menos callados y se les nota menos, se les ve menos el alma. Los de Pacific Rubiales, en cambio, han estado más bien conversadores. Por ejemplo, el pasado 20 de julio, el presidente de Pacific, Ronald Pantín, “reiteró que los manifestantes no eran trabajadores de la empresa”. ¿Cómo puede haber relaciones civilizadas cuando un patrón niega tener trabajadores? Ahora, lo presenta de manera mañosa, porque yo ya he explicado cuál es el truco. Y miren lo que agrega: “Que no va a tomar represalias de carácter laboral contra los empleados que hayan participado en las manifestaciones”. ¿Entonces al fin qué? En el primer renglón dice que los manifestantes, o sea, los de la lucha, no eran trabajadores de la empresa y cinco renglones más allá dice que no va a tomar represalias de carácter laboral contra los empleados que hayan participado en las manifestaciones. Nos trata como estúpidos. Si no eran trabajadores suyos, por qué no va a tomar represalias contra ellos. Y asegura también que nunca han firmado ningún acuerdo laboral, cuando aquí los directivos de la USO tienen un fax que lo desmiente. En seis renglones dos mentiras. Así es bien difícil.
Pero además los de Pacific pagaron un aviso y me voy a detener en él, porque me parece de una gravedad inaudita. Esto solo, señor Ministro y señor presidente de Ecopetrol, los ha debido llevar a ustedes a hacerle un reclamo formal muy duro a esa empresa, porque no se pueden sacar en El Tiempo avisos de este calibre, que pueden conducir a hechos demasiado graves en un país como Colombia. Lo voy a leer con algún detalle, para que vean ustedes cómo está redactado de manera mañosa para transmitir la idea de que no se trata de un conflicto laboral y que lo que hay al frente es una especie de organización criminal. Y así lo está atendiendo el gobierno cuando les mete un batallón dentro de la empresa. Dice la Pacific que “en el día de ayer 18 de julio a las 4 de la mañana se presentó un grupo de cincuenta personas extrañas y ajenas a la compañía bloqueando las vías internas del Campo Rubiales, impidiendo el desplazamiento del personal a sus puestos de trabajo –personas extrañas y ajenas a la compañía, ojo a los adjetivos– (…) Durante el día los trabajadores fueron obligados a cesar sus actividades en contra de su voluntad, violándoseles su derecho al trabajo. Y con amenazas de tomar represalias en caso de no apoyar el cese de actividades”. Y ojo con esto, también inaudito, presidente de Ecopetrol y ministro: “En las horas de la tarde ingresaron dos camionetas blindadas quienes se identificaron como miembros de la USO –ni siquiera eran miembros de la USO, se identificaron como miembros de la USO– con escoltas armados violentando las medidas preventivas de seguridad que ha dispuesto la compañía para proteger a sus empleados”. Sí son blindadas, aclaro, ¿y por qué son blindadas las camionetas de los dirigentes sindicales en Colombia? Pues porque los asesinan, ministro, y si tienen escoltas armadas, son funcionarios del Estado colombiano, pero el señor de Pacific Rubiales nos los presenta como si fueran integrantes de una banda de delincuentes que irrumpió allí. Ahora ya supimos lo que intentaron hacerles para que no entraran. Sigue el comunicado: “Una vez que ingresaron al campo las camionetas blindadas –o sea, todo tenebroso– fueron apareciendo un gran número de personas encapuchadas, instando a realizar actos violentos”. ¿Qué presentación es esta? No voy a seguir leyendo, porque lo publicó El Tiempo. Es la única versión que tiene Colombia de lo que allí pasó.
Pero sigue diciendo que se procedió a intentar un diálogo con los infiltrados, sin llegar a un entendimiento por parte de ellos, que los manifestantes continuaron con los bloqueos y que se tiene conocimiento de que otros grupos ingresaron con armas al campo y procedieron a la toma violenta de las instalaciones. Demasiado grave, ministro, que lo afirme una trasnacional. El texto aparece completo en el periódico El Tiempo. Y después, por supuesto, la consabida demagogia. Pacific Rubiales es una compañía que cumple con todas las normas nacionales e internacionales y que aplica y mantiene una clara política de beneficio y respeto hacia los trabajadores y se ha caracterizado por ofrecerles incentivos que repercutan en su bienestar y en el de sus familias. Entonces lo que sucede es que hay doce mil trabajadores que se volvieron locos y que no reconocen las maravillas de esta satrapía canadiense que maneja a Pacific Rubiales.
Lo rechazo indignado, y mientras haya un senador del Polo Democrático Alternativo en el Congreso de Colombia, esto no va a quedar impune, señor ministro. Pueden hacer lo que quieran, pero aquí no nos van a repetir la dosis que ya padecimos durante la huelga de las bananeras. A mí no se me olvida que el general Cortés Vargas llega a la Zona y lo primero que hace, en la famosa huelga de los trabajadores de banano de Santa Marta contra la United Fruit Company, es declararlos cuadrilla de malhechores. ¿Cuánta distancia hay entre esta aviso de Pacific Rubiales y declararlos cuadrilla de malhechores?