miércoles, 5 de octubre de 2011

Para maltratar a sus trabajadores, Pacific Rubiales viola la soberanía y las leyes de Colombia (Parte 2/2 incompleta)

Intervención del senador Jorge Enrique Robledo en el debate de Comisión Quinta sobre Pacific Rubiales, 17 de agosto de 2001.

Sin ningún tipo de derechos
Ahora, veamos qué es lo que están planteando los trabajadores de Pacific Rubiales, a ver cuál es la desproporción y dónde está el crimen, y si son o no son reclamos laborales. Denuncian ellos condiciones inhumanas de vida en campamentos y barracas y servicios deficientes, que “el agua no alcanza para que todos los obreros puedan asearse adecuadamente”, que “las baterías sanitarias son insuficientes y el desaseo y calidad de los materiales configuran un escenario de insalubridad que pone en riesgo la salud de los trabajadores”, que “no existe la adecuada privacidad para hacer las necesidades fisiológicas”, que “se duerme en hacinamiento y para el efecto se dispone de carpas grandes donde se ponen camarotes pequeños seguidos el uno del otro, sin ninguna privacidad”, que la mala calidad de colchones y colchonetas no permite un descanso adecuado y ocasiona molestias de salud, que “no hay ventilación para refrescar los ambientes por lo que las emanaciones se concentran generando malos olores e insalubridad”. Ya vimos la foto. En resumen, para los obreros no hay condiciones dignas, para los directivos de la compañía sí. Además, “los contratos de trabajo son precarios, los denominados contratos basura”. Es un reclamo lícito de los trabajadores colombianos, que tienen derecho a contratos respetables. “A los trabajadores no se les da libertad para escoger a qué entidad del régimen de seguridad social afiliarse”. “Los trabajadores no pueden expresar de manera libre sus opiniones sobre el derecho de asociación”. A quien intenta fundar un sindicato lo echan. “El trabajador sale de descanso y no se le cancela apropiadamente”. Se demora muchas veces hasta doce y más horas en llegar a su sitio de trabajo por las condiciones de la vía en los más de 180 kilómetros de Puerto Gaitán a Rubiales. “Las dotaciones de trabajo no se entregan puntualmente y se entregan incompletas”. “El trato de algunos capataces y personal administrativo es degradante”. “La alimentación que se da en los casinos no es suficiente, nutritiva y de buena calidad”. “A las mujeres que laboran en Duflo se las pone a trabajar entre 13 y 14 horas, pero solo se les cancelan 9”. El transporte es inadecuado. “Los buses carecen de aire acondicionado y no tienen el hermetismo necesario para evitar la entrada de polvo, lo cual genera enfermedades respiratorias”. “Los trabajadores llegan a laborar y no encuentran camas desocupadas y deben esperar hasta que quede una”, algo inaudito. Bueno y podríamos seguir.

¿Cómo es el lío de la jornada laboral? Le preguntamos al Ministerio de la Protección Social que cómo era el régimen de jornada laboral en Pacific y no sabe, ni sabe tampoco cómo es el salarial. Le toca entonces a un senador de la República ponerse a averiguar. La empresa dice más o menos lo que quiere, el sindicato da su versión, los trabajadores dan la suya, y el Gobierno no sabe lo que pasa contractualmente allí. Según las informaciones que nos dan los trabajadores, en Cepcolsa hay jornadas semanales hasta de 63 horas, lo que está prohibido, y en Meta Petroleum sucede lo mismo.

Aquí tengo, ministro, los recibos de un trabajador de una de estas empresas subcontratistas de Meta Petroleum. Por razones obvias, no voy a revelar quién es. Se imaginarán cuándo lo vuelven a contratar si damos el nombre, pero bueno, tuvo el valor civil y nos dio los datos. El listado está hecho para mirar principalmente cuántos días seguidos trabaja un operario y recordemos que la ley permite 21 días de trabajo por 7 de descanso remunerado y una jornada que no puede pasar de 11 horas diarias. Empiezo aclarando que a este trabajador no le pagaron ni uno solo de los descansos remunerados, ni uno. Lo que voy a leer aquí son los días seguidos que a este trabajador lo obligaron a laborar. Aquí, 22 días seguidos, aquí 47 días seguidos, y lo máximo permitido es 21, aquí 44 días, aquí 49, aquí 41, aquí 36, aquí 45, aquí 31, aquí 25, aquí 33, y así podríamos seguir, y si usted mira, por ninguna parte aparece el pago de los días de descanso. La ley dice 21 días de trabajo seguidos y 7 de descanso remunerado. Entonces qué es lo que hacen. A los 21 días o más los sacan y no les pagan los 7 días de descanso remunerado y los contratan otra vez a los 15 días o a los 20 o al mes. Y si protestan, se convierten para los de Pacific Rubiales en una especie de malhechores que quieren robarles las utilidades que con tanta honradez se están ganando.

Lo anterior trae implicaciones, ministro y presidente de Ecopetrol, y es que si a un organismo cualquiera se le fuerza a hacer jornadas laborales demasiado duras, la persona se va desgastando y termina muriendo más joven. Un organismo en cierto sentido es como una máquina. Si usted prende un motor y lo pone a trabajar y a trabajar y a trabajar, termina su vida útil más temprano. Es lo que está pasando aquí y no hay quien le ponga cuidado y, por supuesto, en salud ocupacional no hay tampoco nada, porque las condiciones de las ARP, no solo aquí sino también en el carbón, son lamentables.

En contraste, cómo les va a los de Pacific Rubiales. Uno diría, bueno, estas condiciones laborales horribles suelen ser la norma en Colombia en empresas que ya casi se arruinan, pero los de Pacific Rubiales nos refriegan todos los días ellos mismos que mejor no les puede ir, que es la mejor empresa del mundo en cuanto a utilidades, tanto que el año pasado reportaron utilidades netas de más de 200 millones de dólares, y eso que no reportan un dato al que es interesante echarle ojo, ministro, y es la valorización de las acciones, particularmente en el extranjero, que también son ganancias y que no pagan en Colombia ningún tipo de gravamen. Sacaron acciones en la bolsa de Bogotá en diciembre de 2009 y para agosto, en este momento, tienen valorizaciones del 40%, que son utilidades, y en la Bolsa de Toronto se les han valorizado en el mismo lapso en 70%. El negocio de empresitas como Rubiales, porque la verdad, digámoslo con franqueza, es que a escala global Rubiales es una empresita, es en buena medida el de la especulación y el de este tipo de andanzas, viendo a ver cómo le embolatan a un trabajador un vaso de leche, y lo hacen porque la codicia les resulta incontrolable.

Ecopetrol y la ANH regalaron un patrimonio de la nación
Pero me quiero detener en un hecho, y no sé si esté aquí la gente de la Contraloría y la Procuraduría para que le echen una mirada. ¿Cómo fue que Pacific Rubiales se hizo a ese negocio? ¿Cómo fue que Ecopetrol y la ANH organizaron las cosas para regalarles a estos personajes canadienses lo que ha debido ser patrimonio de la nación, por lo menos en proporciones mayores?

Este es un campo cuya capacidad de producción se conoce desde 1983, no a ojo, sino con pozos exploratorios, y se sabe que allá hay 3.000 millones de reservas probadas. ¿Cuál es el problema que tiene el campo? Que es un campo de crudos pesados y todos sabemos que si los precios del petróleo no están bien altos, no se puede comercializar porque la operación no da. En 1987, Ecopetrol firma un contrato de participación en Rubiales, con 60% para Ecopetrol después de regalías de 20%. Ya era curioso que, a sabiendas de que había reservas de tal magnitud, se hubiera firmado ese contrato, aunque uno puede decir, bueno, en esos días no se sabía muy bien qué iba pasar. Pero más adelante se firma otro contrato, el Pirirí, un contrato de asociación, 50% para Ecopetrol después de regalías de 20% y ahí perdió ya el 10% con respecto al negocio anterior. Después, cuando ya está cada vez más claro que el negocio es muy bueno y que los precios van para arriba y que hasta los crudos pesados van a ser un negociazo, se firma otro contrato de asociación, el de Quifa, también dentro del Campo Rubiales, pero ya con 30% para Ecopetrol después de regalías, con un descuento además de 5%, porque son crudos pesados.

Quiero transmitir tres ideas, primera, que allí hay un montón de petróleo, segunda, que el negocio de los crudos pesados es cada vez mejor y tercera, que cada contrato que hace Ecopetrol es peor que el anterior. Es curiosísima la lógica con la que funciona la alta burocracia del Estado colombiano. Suelo hacerme una pregunta. Si así manejan sus negocios privados, los ministros y demás altos funcionarios deben estar de tarro, pidiendo limosna. ¿Y qué se viene? Que van a empezar a sacar petróleo en estos días y anda Rubiales en una alharaca diciendo que fue que se encontraron no sé cuánto más. No, no se lo encontraron, ya se sabía que ahí estaba. Pero miren el contratico que nos anuncian: 0% de participación para el Estado y regalías escalonadas. Ya no estamos ni siquiera en el 30, sino en cero, y andan ahí los de Pacific Rubiales haciéndose lenguas sobre el gran campo que descubrieron. No, no descubrieron nada, repito. Todos los estudios y toda la exploración daban para saber que el crudo estaba ahí. Era cosa entonces de correr el barreno un poquito. Pero lo que denuncio es que el Estado colombiano les regaló a los canadienses su participación. Esto solo debería dar para un debate. Simplemente lo dejo mencionado y es probable que más adelante hagamos un debate con más detalle, porque aquí hay que mirar qué es lo que está pasando con la ANH y averiguar por qué la ANH no privilegia a Ecopetrol si se supone que juegan del mismo lado, si se supone que no nos da lo mismo que la plata se la ganen los canadienses de Pacific Rubiales o que se la gane el Estado colombiano. Es parte del debate sobre la privatización.

Hay un último hecho no menos grave, ministro, que también quiero enfatizar. Yo llevo una cantaleta de no sé cuántos años, seis, siete, denunciando que el Estado colombiano no audita a las trasnacionales ni del carbón ni del petróleo. La Contraloría nos informa que en el caso del carbón a las trasnacionales se les cree por fe, y usa exactamente esa palabra. Las cifras que dan las trasnacionales del petróleo y del carbón se aceptan por fe, ya que en la DIAN no hay un funcionario capaz de mirar sus cuentas, porque ni las entiende. La Contraloría acaba de hacerle una auditoría a este negocio de Pacific Rubiales y qué concluye. Lo mismo. Que estos tipos dan las cifras que se les da la gana, y que ni Ecopetrol ni el Estado colombiano tienen cómo saber si son ciertas o no. Y que las cifras sean ciertas es clave, porque tiene que ver con los impuestos y regalías que deben pagar.

Este es un informe de 2009 y contiene un detalle interesante. Un campo como el de Rubiales puede tener, no sé, 4.000 kilómetros cuadrados, con ciento y pico de pozos, y entre uno y otro puede haber un montón de kilómetros de distancia, hondonadas, subidas, ríos, en fin, y resulta que el Estado colombiano no tiene manera de saber si las cifras que les dan las trasnacionales son ciertas o no con respecto a lo que dicen ellas mismas estar sacando. También este problema seguramente nos va a dar para un debate más completo el día de mañana. Dice entonces la Contraloría en un Informe de Auditoría Gubernamental con Enfoque Integral realizado al Ministerio de Minas y Energía en 2009, que la cantidad de pozos y su extensión hace que “la presencia del Estado en el control de la producción diaria en cada pozo, es difícil de realizar de manera oportuna y representativa”. Añade más adelante que “el Ministerio de Minas y Energía no realiza un balance volumétrico entre el crudo que se extrae de cada pozo, parte inicial del proceso, y el crudo que se vende ya sea para exportación o refinación, al igual que no existe evidencia de que el Ministerio verifique reportes de crudo despachado y el recibido en la cadena de producción y transporte, a efectos de detectar diferencias que puedan existir entre lo reportado al Ministerio y el reportado al receptor”.

¿Qué está diciendo la Contraloría? Que no se sabe nada. “Este procedimiento se constituiría en una oportunidad de mejora del Ministerio, pues a través del balance volumétrico se pueden despejar las dudas de los entes territoriales sobre el posible “infra-reporte” por parte de las explotadoras de crudo con el fin de evadir el pago de las regalías”. Los municipios vienen diciendo desde hace rato que ellos tienen serias dudas con respecto a las cifras con las que les liquidan las regalías. La Contraloría les está dando la razón a los municipios y agrega: “El Ministerio de Minas y Energía debe contar con datos propios que le permitan confrontar la producción en los campos de hidrocarburos en el país”, de tal manera que se disponga de un sistema confiable de auditoría por parte de la Nación, para que se asegure que los datos de producción son confiables. Estas denuncias las reporta la Contraloría como hallazgos y es una de las partes más dramáticas de las relaciones entre Colombia y las trasnacionales. Parece mentira, senadora Daira Galvis, que en negocios de estos volúmenes, de estos platales, se le crea al socio por fe. Entiendo que por razones religiosas alguien crea cosas por fe, me parece muy respetable, ¿pero en los negocios? Qué tal que a uno le paguen en un banco y no cuente la plata porque hay que creer por fe que le dieron la suma exacta.

Dos cosas más y termino, algo que es ya como la tapa del congolo, como suele decirse. Después de las represiones brutales que hubo contra los trabajadores en Rubiales, porque no fueron atropellos menores los que hizo la Policía, se anuncia en el diario Llano 7 Días, de propiedad de El Tiempo, que el gobierno va a montar dentro del campo el Batallón Número 7 ó Batallón Energético, una unidad táctica cuyo puesto de mando será instalado en el complejo petrolero, incluidos los alojamientos de los militares. Y cuenta muy orondo un coronel, y mejor no digo cómo se llama porque queda muy mal, que se van a alojar en las instalaciones de la Pacific. Agrega la información: “El oficial reveló que los vehículos utilizados por las tropas para realizar los patrullajes y recorridos para la vigilancia serán suministrados por la multinacional canadiense Pacific Rubiales, y que la compañía también pagará los gastos de los combustibles”. ¡Cómo así! Aquí ya no se tiene ni siquiera sentido de la indignidad. Parecido al caso del Bolillo. A muchos les parece que no hay problema, es que el mundo es así. No. ¡Este es el ejército de Colombia operando como si fuera un ejército privado por cuenta de una trasnacional!

Los del Polo no estamos en contra de que haya negocios de petróleo ni negocios con inversionistas extranjeros, eso no es lo que cuestionamos. La discusión es cómo son esos negocios, y tal como están es a mi juicio absolutamente inaceptable. Y aquí el Gobierno va a tener que decidir además, como lo acabaron de plantear los trabajadores, si a este caso se le va a buscar una solución civilizada, razonada, acordada, conversada, en cumplimiento de la Constitución y de las leyes de la República, o le va a meter la tropa y a dar un tratamiento como si fuera de lucha armada. Es la primera decisión que tiene que tomar el gobierno, ministro. Sí, yo oí cuando en los días del conflicto los trabajadores dijeron que más que un campo petrolero, lo que allí hay es un campo de concentración. Pues bueno, ya con el Ejército adentro, empieza a adquirir toda la naturaleza.

(..) continùa la diatriba, pero por espacio en el blog omito el resto

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