sábado, 4 de agosto de 2012

La subasta de tecnología 4G debe promover la competencia con el ingreso de nuevos operadores móviles

Oficina de Prensa Senador Jorge Enrique Robledo, Bogotá, julio 31 de 2012
En carta enviada hoy al presidente la Comisión Sexta del Senado, doctor Eugenio Prieto, el senador Jorge Enrique Robledo presenta excusas por no poder asistir a la audiencia pública sobre la subasta en curso del espectro electromagnético para internet de alta velocidad o tecnología 4G. Plantea además que la “subasta puede convertirse en un paso adelante en el progreso del sector, porque estimule la competencia con el ingreso de nuevos operadores, o puede significar todo lo contrario: la definitiva consolidación del monopolio que ya existe, con todas sus consecuencias negativas para el bienestar del país, como ya bien lo saben los usuarios de telefonía celular que padecen por altas tarifas cuyo verdadero monto es imposible de determinar, mediocre calidad del servicio y malos tratos a la ciudadanía cuando eleva sus justos reclamos a la empresa.”

Robledo le solicita al senador Prieto preguntar al ministro Diego Molano “si la declaratoria de la posición dominante” de Claro-Comcel “no tiene como objetivo desmontar esa dominación monopolística, ¿para que se toma? ¿Qué cosa eficaz ha hecho el Estado para deshacer esa dominación? ¿El gobierno no puede o no quiere desmontar el monopolio que domina este negocio? Todo me indica que no quiere. Pero si no es así, el señor ministro puede en esta audiencia despejar la duda, anunciando que empezará un proceso legal para desmontarlo.”

Se anexa el texto completo de la carta al senador Prieto

Bogotá, 30 de julio de 2012
Senador
EUGENIO PRIETO
Presidente Comisión Sexta de Senado
Cordial saludo:

Empiezo por darle mis agradecimientos por invitarme a participar en la audiencia pública convocada por usted para tratar el caso de la subasta de espectro radioeléctrico para comunicaciones inalámbricas para internet de cuarta generación (4G), reglamentación que determinará la suerte de este sector por mucho tiempo. Desafortunadamente, compromisos asumidos con mucha antelación me impiden acompañarlos en ese evento.

Pero dada la importancia del tema, decidí hacer el esfuerzo de redactar esta comunicación, que espero sirva como insumo en la audiencia que usted en buena hora decidió convocar. Empiezo por resaltar un aspecto político que considero relevante: que a usted, senador Prieto, miembro del Partido Liberal, al senador conservador Juan Mario Laserna y a mí, del Polo Democrático Alternativo, nos una la preocupación por las políticas de un sector clave para el país. De coincidencias como ésta cosas buenas pueden salir para el país.

La anunciada subasta puede convertirse en un paso adelante en el progreso del sector, porque estimule la competencia con el ingreso de nuevos operadores, o puede significar todo lo contrario: la definitiva consolidación del monopolio que ya existe, con todas sus consecuencias negativas para el bienestar del país, como ya bien lo saben los usuarios de telefonía celular que padecen por altas tarifas cuyo verdadero monto es imposible de determinar, mediocre calidad del servicio y malos tratos a la ciudadanía cuando eleva sus justos reclamos a la empresa.

El monopolio al que me refiero –cuyo nombre propio es Claro-Comcel, que controla 80 por ciento de las llamadas por celulares– es tan monopolio que ya fue formalmente declarado por el gobierno en posición dominante en el sector, posición dominante que significa indeseable, como lo reconoce la literatura económica a escala mundial, dada su capacidad para abusar de su poder, incluso pasando por encima de los reguladores oficiales que supuestamente deben controlarlo. Que esta empresa haya sido declarada en posición dominante hace tres años y que aun siga siéndolo es prueba reina de que el Estado no puede o no quiere modificar las cosas.

En aras de fomentar la discusión quiero hacer estas preguntas cordiales al señor ministro de las TIC, doctor Diego Molano: si la declaratoria de la posición dominante no tiene como objetivo desmontar esa dominación monopolística, ¿para que se toma? ¿Qué cosa eficaz ha hecho el Estado para deshacer esa dominación? ¿El gobierno no puede o no quiere desmontar el monopolio que domina este negocio? Todo me indica que no quiere. Pero si no es así, el señor ministro puede en esta audiencia despejar la duda, anunciando que empezará un proceso legal para desmontarlo.

Un buen primer paso para promover la competencia, las menores tarifas y el avance tecnológico que pueden venir con el fin del monopolio sería que el ministro también anunciara que en la subasta de la tecnología 4G que motivó esta audiencia, se reservará espectro para que puedan entrar nuevos operadores al sector y que en ella –en toda la subasta– no podrá participar quien tenga posición dominante, porque sin esta segunda medida la primera carecería de sentido, en razón de que, más temprano que tarde, Claro-Comcel sacaría del mercado a cualquier nuevo competidor que se atreviera a desafiarle su monopolio.

Los inmensos estragos del monopolio privado están demostrados hasta la saciedad en todas partes, y los colombianos tenemos un ejemplo cercano: seguramente las peores comunicaciones telefónicas del mundo comparable, inalámbricas y no inalámbricas, son las de México, que le dieron origen a la fortuna del propietario de Claro-Comcel, el ser humano más rico del mundo.

Y no son tan exóticas, como puede pensarse, las legislaciones antimonopolio a escala internacional, desde hace alrededor de un siglo, cuando se implantaron las primeras en Estados Unidos. En Colombia, por ejemplo, las normas prohíben que una empresa posea más del 25 por ciento de la generación eléctrica del país.

Que se profundice este debate, que el gobierno le diga al país si prefiere el monopolio o la competencia en este sector y que los colombianos, sin distingos políticos de ningún tipo, empecemos a promover la idea de que tendrán que llegar a su fin los días en que un monopolio puede someter a su arbitrio a un sector de la importancia de las comunicaciones inalámbricas en Colombia.

Muchas gracias

JORGE ENRIQUE ROBLEDO

Senador

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